Mangas Verdes

Bienvenid@ al blog en línea de Manuel M. Almeida

Se muestran los artículos pertenecientes al tema Mangas Verdes.

25/06/2004

No hagan juego, señorías

juego.JPGYa me lo decía mi madre en su pertinaz papel de apasionada consejera: los casinos, hijo mío, son la perdición. Si los progenitores de María Australia Navarro y Francisco Hernández Spínola hubiesen sido advertidos de tal circunstancia a tiempo, tal vez como yo en la infancia, igual a estas alturas estarían más entretenidos en asuntos como el paro, la pobreza, la educación, la salud mental, la inmigración, la crisis económica, el acceso a la vivienda... en fin todos esos problemillas de andar por casa que tanto preocupan a la ciudadanía y tan poco, al parecer, a quienes tienen el deber de solucionarlos. Pero no, han decidido entrar de lleno en la cosa de la ruleta y el black jack, tirándose las fichas a la cabeza en una disputa que tiene su aquél, pero en la que, en definitiva, prevalecen los intereses de sectores más o menos privados, es decir empresariales en general (aunque algunos están que trinan).

No parece de recibo que el reparto de prebendas en un área económica que, en el campo del interés general, ni está ni se le espera, ocupe un lugar predominante en el templo de la representación popular que es el Parlamento, y mucho menos con esa pasión y ese ardor guerrero tan faltón y desmadrado que ya nos gustaría se diera, por un poner, en cualquiera de los escasos debates sobre los asuntillos anteriormente enumerados. Es como si de pronto el ser o no ser de nuestra región pasara por cero o cinco casinos más o menos y, con ser surrealista la cuestión, tampoco es como para portada del BOC o movilización multitudinaria.

Lo de María Australia, que es decir el PP, que es decir José Manuel Soria y, a lo que parece, es decir también el Ejecutivo canario en peso, es de rechifla. Se nos pone ahora en plan Agustina de Aragón de la causa antimonopolística y no en asuntos como la electricidad, las comunicaciones, el agua o el gas, sino, acérquense bien al texto, en el juego. Sí, han leído estupendamente. Y se muestra firmemente antimonopolista cuando, en realidad, no existe ningún monopolio, ya que cada uno de los casinos que funcionan en el Archipiélago son hijos de su padre y de su madre, es decir, de las distintas empresas que los gestionan en calidad de concesionarias. Bueno, sí que hay un monopolio, que es el del Estado, auténtico dueño y señor de esta actividad, pero no creo que Navarro se refiera a eso, que tampoco le vemos maneras de nueva Pasionaria. Y mantiene erre que erre su posición, a pesar de los informes que revelan el incipiente declive que experimenta el sector, la crisis turística y la firme oposición de la asociación nacional de casinos.

Lo de Hernández Spínola, que es decir el PSC, que es decir Juan Carlos Alemán y, a lo que parece, todo su entorno mediático, no le va a la zaga. Aun compartiendo su criterio, no entendemos el frenesí con que se han sumado a la partida en comparación con la tibieza con que suelen ejercer su papel de oposición en otras tablas.

Lo realmente lamentable sería que, al final, el cruce de acusaciones al que asistimos el miércoles en el Parlamento tuviera su correspondencia con la realidad. Es decir, que unos y otros no defendieran más que las cuentas corrientes de amigos y allegados. Lamentable y grave. Mucho. Demasiado.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
viernes 25 de junio de 2004
25/06/2004 14:40 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

24/06/2004

Como la noche al día

noche.jpgEs tiempo de balances. Las corporaciones locales que hace poco más de un año iniciaron sus mandatos tras el primero de los tres comicios que han marcado el rumbo de la política española en este corto período de tiempo viven estos días inmersas en una vorágine de informes, flashes y ruedas de prensa. Como era previsible, la visión del primer cuarto de las respectivas tareas institucionales es radicalmente distinta según el enfoque de gobiernos y oposición. Pero podríamos decir, sin riesgo de exageración, que en este caso se han pasado un pelo tanto unos como otros. Diríase que más que ante el balance de un año estamos ante el cómputo de un mandato completo, que mañana hay elecciones y que los partidos engrasan sus máquinas de generar demagogia sin límites a la búsqueda y captura del voto.

En estos trescientos sesenta y cinco días, jornada lectiva más jornada lectiva menos, ha habido de todo. Bueno y malo, acertado y erróneo, brillante y sórdido, impuesto y consensuado... Pero esa terrible catarata militante que nubla el horizonte de nuestros representantes públicos ha vuelto a cegar su campo de visión, dividiendo a su antojo los polos de una realidad que, como todas, no es nunca blanca o negra, sino blanca y negra a la vez, y gris, roja , verde, azul. Esta riqueza cromática que mueve al mundo, y sin duda a la política también por mucho parche de corsario con que algunos se manejan en sus análisis, queda estos días reducida a lemas tan grandilocuentes como esperpénticos y vacíos de contenido. De entre todos ellos, permítanme que destaque los siguientes:

– José Manuel Soria
(PP), presidente del Cabildo de Gran Canaria: “El Cabildo ha comenzado a ser el motor de la isla”.

– Josefa Luzardo
(PP), alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria y Fallera Mayor de El Confital: “No exagero si digo que nuestra gestión ha sido modélica para todo el Estado”.

– Carmelo Ramírez
(CC), portavoz nacionalista en la oposición en el Cabildo de Gran Canaria: “Soria ha logrado que el reloj del Cabildo camine, pero para atrás”.

No se les puede negar a nuestros gobernantes y opositores un alto grado de coña, imaginación y mala milk, según convenga, a la hora de ovacionarse en público o descuartizar a su rival. Es algo que forma parte, al igual que los dichosos debates TV, de esa cuota de circo que poco a poco va ganando terreno al de la política con mayúsculas. Desde luego que cada uno de ellos aporta a su estribillo insustancial algunas estrofas cargadas de datos, argumentos y planes de futuro. Estrofas en las que, por arte de birlibirloque, las pifias se transforman en éxitos sin precedentes y los auténticos logros se sobredimensionan y se asumen como si de una obra personal, y no colectiva, de toda una comunidad, se tratase. En el otro extremo, exactamente lo contrario.

Echa uno en falta cierta capacidad para el análisis serio, profundo y equilibrado que precisa la ciudadanía. No una exposición de hitos y fracasos, sino la rendición de cuentas que el cargo, aunque a alguno se le olvide, conlleva. Servidores que son del pueblo al que se deben, harían bien en evitar espectáculos tan fatuos como bochornosos. Especialmente porque, como bien se ha visto en esta breve historia democrática, el ciudadano sabe llevar perfectamente su particular cuenta del debe y el haber de sus gobernantes. Es decir, que se los engaña poco o casi nada. Por tanto, si lo más que pueden ofrecer en estos balances periódicos es lo que está a la vista, mejor se ahorran y nos ahorran tanto ajetreo. Y a esperar el informe popular que se macera y que en tres años rubricarán, indefectiblemente, las urnas.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
jueves 24 de junio de 2004
24/06/2004 03:46 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

22/06/2004

Pa ella

paella.jpgVamos a ver. A mí que me lo expliquen, que me lo piquen menudo, como decimos por estos lares. ¿A qué viene lo de la paella en El Confital, teniendo el sancocho, el potaje de berros, la ropavieja o el caldito de pescado tan a mano? Por más que lo quiero entender, no logro explicarme el desaire de la alcaldesa hacia nuestro acervo gastronómico y costumbres más o menos ancestrales. ¿Es mejor el arroz que la batata? ¿Tiene más pedigrí una gambilla que un buen cherne resalado? ¿Inspira más el limón que una pella de gofio? ¿Es más confitalera la fritura de la huerta que la papa del país? ¿Qué se esconde detrás de esta mezquina operación de nuestra aspirante a supernena? ¿Constituyó la fiesta del pasado sábado una alegoría, una representación onírica de las verdaderas intenciones municipales sobre el futuro del paraje?

Puesto al habla con Lakomi Dakanta, prestigioso arquitecto hindú reconvertido en visionario del estómago tras su marginación de varios concursos urbanísticos, unos más abiertos y otros más cerrados, todo hay que decirlo, éste nos desvela dos aspectos fundamentales del enigma: a) optar por un platillo foráneo implica un golpe bajo a las tesis nacionalistas representadas en el guateque por Nardy de los Barrios; y b) supone una pista al alcance sólo de los iniciados (lectores y detractores de El Código Da Vinci, por un poner) de que el destino de esta zona costera volverá a estar, como en el caso del istmo, en manos extranjeras, bien del Levante, del Mediterráneo todo él, del Caribe o Miami, e incluso de la Indochina misma, pues –advierte–, bien en formato frijol, caldoso, a la cubana, integral, frito o tres delicias, tal es la extensión de la movida arrocera.

Sin embargo, sería Lakomi Dallena, hermano de Dakanta por parte de baja, famoso escultor de la alta Sajonia y, no obstante, masón hereditario en tratamiento de choque, quien nos hiciera partícipe de una revelación trascendental. Tras analizar el diámetro del grano empleado en el convite, la ausencia de carne en la paella, el color de las latas de cerveza, el volumen de basura generado, la cantidad más bien escasa de comensales, la presencia de excavadoras en zona tan protegida, el grito en el cielo de los ecologistas y la fugaz aparición de Arcadio Díaz Tejera; todo esto en conjunción con las declaraciones pre y posbacanal de la alcaldesa, el ritmo de la marea y la situación de Venus en relación al sol a eso de las catorce treinta... el hombre estaba fundido, la verdad. Cuarenta y ocho horas después, nos visitaba como poseído (pos eso):_había dado con la piedra filosofal y, como consecuencia del choque, traía vendada la cabeza. Pese a ello, logró dibujarnos una hipótesis inquietante: El Confital no es nuestro, acertó a balbucear, El Confital no será para ti ni para mí ni para la ciudad ni para el municipio... ¿No?, pregunté desconcertado. ¿No lo coges?, respondiome taimado. ¡No!, espeté acongojado. Pues está claro: El Confital es... (en esos momentos comenzó a guiñarme el ojo compulsivamente y a mover los dedos como quien abre una cerradura, pero sin llave)... El Confital es ¡pa ella!

Ni que decir tiene que lo despedí de inmediato, no sin antes recomendarle que dejara las pastillas, que son muy malas si se toman por docenas. Pero algo de inquietud sí quedó en el aire. ¿Sería capaz Pepa? Me pareció oír una risa en la lejanía, pero fue un lamento de Dallena, que había ido a dar con otra piedra, algo menos filosofal pero igualmente sólida y puñetera.

NOTA: También pensé en recabar la opinión de Mario Hernández Bueno, como especialista primero del condumio que es. Pero supuse que no le apetecería que lo importunaran con este tipo de majaderías.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
miércoles 23 de junio de 2004
22/06/2004 00:01 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

Fenómenos

fenomenos.jpgFenómenos, somos unos fenómenos. Iñaki Sáez es un fenómeno. Villar es un fenómeno, Raúl es un fenómeno, el niño Torres es un fenómeno, los periodistas somos unos fenómenos y la afición es fenomenal. Somos así, por naturaleza, por historia, por entidad, por calidad y porque nos da la real gana. ¿Que nuestra selección lleva cuarenta años sin comerse un rosco en competición oficial? Da igual. ¿Que nuestros jugadores son incapaces de hacerle un gol al arco iris o de contrarrestar el terrible poderío de una potencia mundial como, por ejemplo, Grecia? Ya ves. ¿Que nuestros seleccionadores confunden cabezonería con táctica y estrategia, o buen juego con patadón y tentetieso? Y qué. Somos lo mejores y sobre eso no hay realidad, derrota, hecatombe o ridículo que prevalezca. Somos la furia roja, así, con un par lailolailo. Es decir, según recoge el Diccionario de la Academia, la demencia y la ira en grado sumo; pero en grana, que canta más.

Miren ustedes que era difícil, pero España ha logrado superar con creces sus participaciones anteriores. Ya no llegamos ni a cuartos de final. Bien lo decía Sáez antes de comenzar la competición: este equipo está llamado a hacer historia. Y tanto. Medio mundo dedica hoy sus portadas a la nueva gesta española: verse apeada de la Eurocopa en la primera fase por su manifiesta incapacidad para esto del fútbol. En esta ocasión no podemos echarle la culpa al árbitro, a la presión de la afición rival ni a la mala suerte: el colegiado estuvo genial, las gradas eran casi un cincuenta por ciento nuestras y Rusia le ganó a Grecia. Pero se ha mejorado en algo: ahora los jugadores se abrazan y miran al cielo para escuchar el himno, lo cual ya se ha visto que cohíbe y mucho al equipo rival.

No merece la pena ahora entrar en detalles ni buscar errores o culpables. España ha dicho adiós a las primeras de cambio porque fuera de nuestras fronteras no se entiende que eso de ser un fenómeno es algo que hay que respetar. La envidia, que los corroe. Hala, ahí va ese fenómeno, ni se te ocurra encajar un gol. Mira, el portero aquel es un fenómeno, a ver si le haces un siete. Estoy que no quepo en mí, hoy le he hecho tres caños seguidos al fenómeno de defensa que me quería tapar. A los hechos me remito. Porque fenómeno se nace y no se hace. Por ejemplo, si tu cuna está en Madrid o en Barcelona ya eres fenómeno a priori, sólo basta que te fiche el Atlético, el Barça o el Real y te dé por meter un gol. Entonces todo serán loas y alabanzas, tu cuenta corriente se disparará, serás seleccionado ipso ipso y jugarás fijo en el once titular salvo que te dé la malaria. Llegado ese caso, nos lo pensaremos.

Ahora, si procedes de... no sé, Canarias, Galicia, Extremadura... entonces llegar a fenómeno te va a acostar sangre, sudor y lágrimas. Así y todo, si te da por triunfar, pasarás a integrar la plantilla B de la categoría: es decir, la de fenómeno eternamente cuestionado.

Es el caso de Juan Carlos Valerón, el jugador que dio la única victoria a España en la Eurocopa y que impuso algo de criterio en el juego de nuestro combinado en los apenas sesenta minutos que disputó. El de Arguineguín confirmó punto por punto las expectativas que habíamos plasmado en nuestro artículo previo al inicio de la competición europea. Pero, claro, al hablar entonces de la hora de Valerón, no sabíamos que Sáez se lo iba a tomar tan al pie de la letra y reducir su participación a dos medias horas. Ni siquiera contra Portugal, equipo que derrochó talento y arte, el vasco supo aplicar el antídoto que el veneno luso precisaba. Y es que a fenómenos, elitistas, cabezones y altaneros nadie nos gana: pues que se habrá creído el tal Valerón.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
martes 22 de junio de 2004
22/06/2004 00:09 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

18/06/2004

Canarias libre, también (y II)

libre2.jpgBásicamente, la postura del Frente Polisario respecto a las nuevas relaciones canario-marroquíes se reduce a dos apercibimientos: a) Canarias debe cuidarse de realizar acciones comerciales en el territorio del Sáhara, porque eso supondría de facto reconocer la soberanía marroquí y atentar contra la legalidad internacional; y b) Canarias debe defender la independencia del Sáhara porque con la RASD las relaciones serán más fáciles que con Marruecos. El primero de los puntos entra, efectivamente, en el terreno del derecho internacional y en el conflicto cada vez menos armado entre polisarios y marroquíes. En este sentido, no podemos estar más de acuerdo con la reivindicación saharaui, pues la apertura, desarrollo y consolidación de las negociaciones con el reino de Marruecos no sólo deben inscribirse dentro de la legalidad y de las resoluciones de Naciones Unidas, sino que entendemos que tienen que ir incluso más allá, promoviendo la rectificación del error histórico que supuso el abandono del Sáhara sin un proceso de descolonización que garantizara el derecho legítimo de sus habitantes a la autodeterminación. El Gobierno de Canarias debe ser especialmente hábil y cauteloso en este terreno para que la soberanía sobre el antiguo territorio español no sea utilizada como moneda de cambio en los acuerdos que se pretenda establecer.

El segundo de los aspectos es más discutible, pues se plantea en la esfera de las promesas y las buenas intenciones, es decir en el de la subjetividad. La posición que tome Canarias en el conflicto responderá a criterios de carácter político más que económico, pues si bien es cierto que el territorio alberga un notable caudal de riquezas, nadie puede aventurar a estas alturas qué manos las controlarán y qué empresas y países se verán involucrados en la construcción del país y en la explotación de sus recursos. De hecho, los propios dirigentes sahararuis han expresado en más de una ocasión que, una vez conseguida la independencia y en una relación de igual a igual, no tendrían inconveniente en establecer lazos comerciales con el propio Marruecos. A lo que yo añado Francia y EEUU, especialistas en rentabilizar conflictos, incluso en los que han jugado en contra.

El Polisario no puede exigirle a Canarias lo que ni él mismo está dispuesto a considerar: es decir la renuncia a unas relaciones estables y beneficiosas con su vecino. No puede hacerlo por dos razones fundamentales: a) porque estaríamos ante una intromisión intolerable en los asuntos internos de los propios canarios; y b) porque convendrán conmigo en que Canarias ha hecho ya por el Sáhara y los sahararuis más de lo que se le podía pedir: ha alimentado, instruido y albergado a su gente; ha prestado apoyo económico, sanitario, moral, cultural y político prácticamente sin límites; y ha sufrido en sus carnes la represalia marroquí por esto en asuntos como la pesca o el tomate. ¿Hasta dónde considera el Polisario que debe llegar Canarias en el apoyo a su causa? ¿Qué más debe poner en juego o a qué más debe renunciar?

El propio Mohamed Abdelaziz, presidente de la RASD, enviaba una carta a Mohamed VI en febrero como condolencia por el seísmo de Alhucemas, en estos términos: “En esta dolorosa ocasión, en nombre del pueblo saharaui y en el mío propio, quisiera presentar a Vuestra Majestad, a las familias de las víctimas y al hermano pueblo marroquí mis sinceras condolencias y mi simpatía”. Majestad y simpatía...

Particularmente, soy partidario de un Sáhara independiente o, cuanto menos, autodeterminado, pero no puedo intentar hacer de esa convicción personal bandera de todo el pueblo canario. Lo que sí puedo exigir es respeto a sus decisiones, sus relaciones y desarrollo. Sin reproches ni amenazas del exterior. Es una cuestión de tonos y reciprocidades. Es decir que Sáhara libre, vale; pero Canarias, desde luego, también.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
domingo 20 de junio de 2004
18/06/2004 01:10 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes Hay 2 comentarios.

Canarias libre, también (I)

libre.jpgLos acontecimientos en torno a las relaciones Canarias-Marruecos se precipitan. Tras la reciente visita del presidente del Ejecutivo autónomo, Adán Martín, al país vecino y la puesta en marcha de diversos proyectos empresariales y de cooperación, las noticias, reacciones, posicionamientos e iniciativas se multiplican en los medios, a lo que hay que añadir el anuncio de las maniobras canario-españolas-otánicas-estadounidenses-marroquíes que se celebrarán el próximo mes en aguas internacionales a, dicen, cien millas al norte del Archipiélago. Se trata, como ya hemos expresado en otras ocasiones, del primer acercamiento institucional y económico serio y articulado de las Islas hacia el continente africano. Por más que algunos se inventen ahora lazos “históricos” entre ambos pueblos, argumentando “la cantidad de ciudadanos marroquíes que viven con nosotros” y remontándose a datos estadísticos de la época de la dictadura, de cuando la colonia española, para dibujar “una gran presencia comercial canaria en Africa”, lo cierto es que esa relación “histórica” a la que se hace referencia es, en todo caso, una historia de desencuentros; “la cantidad de ciudadanos marroquíes que viven con nosotros” se reduce a un 2,6% de la población frente al 22% de alemanes, el 12% de ingleses o el 8% de colombianos, por citar sólo los más significativos; y la “gran presencial comercial” queda reducida a una treintena de empresas con un peso testimonial, tanto en Marruecos como en el propio Archipiélago.

Estamos, pues, ante un momento histórico que debe ser administrado con altas dosis de prudencia y visión política. El punto caliente en estas incipientes relaciones bilaterales, que cuentan con el apoyo unánime del arco parlamentario regional y con las bendiciones del Gobierno central, es el problema del Sáhara. Un conflicto que a los canarios nos coge muy de cerca y al que el Ejecutivo deberá prestar especial atención para no caer en errores que puedan pasarle factura a él y al conjunto de la ciudadanía. La postura más coherente que puede defender el Archipiélago, quizá la única pacífica y viable, es la de aceptar las resoluciones de la ONU. En cualquier caso, es ésta una decisión soberana del pueblo canario que, afortunadamente, disfruta de un sistema democrático en el cual puede expresar su opinión, elegir libremente a quienes mejor representen sus intereses y deponer a aquellos que lo defrauden.

Ante este acercamiento, el Frente Polisario y algunos colectivos de militancia pro saharaui han optado por emprender una campaña de advertencias y reproches en un intento de interferir en dichas relaciones. Una postura que consideramos errónea y no demasiado considerada hacia un pueblo que no sólo le ha demostrado desde la descolonización su apoyo y su simpatía, sino que además se ha dejado varias vidas en la costa africana, en unos asesinatos cuya autoría y circunstancias están aún por determinar. Postura errática que no sabemos si ha sido trasladada igualmente a EEUU y Francia, países que sí se han manifestado abiertamente hostiles a los intereses de la RASD, pero que, desde luego, no parece la más adecuada para generar o renovar la adhesión canaria.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
sábado 19 de junio de 2004
18/06/2004 01:49 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes Hay 15 comentarios.

17/06/2004

Foros y debates

foros.jpgHablar es sano, sobre todo si no se hace solo, que dicen que es fatal. Compartir opiniones, contrastar criterios, matizar o variar consideraciones, en definitiva charlar, discutir o debatir son expresiones de una buena salud mental manifiesta. Sostienen los expertos de la psique que los extremos que se distancian de tal verdad conducen indefectiblemente a la locura. El ser privado de la comunicación, aislado en el gesto, la visión o la palabra empequeñece y se diluye en el paraje, como un elemento extraño de la naturaleza. Se vuelve casi animal, pero animal enfermo, atormentado por la contradicción entre consciencia e impotencia. Herido, perdido, desarmado. De igual forma, aquel que se arroga la exclusividad de pensamiento, quien en contacto con sus semejantes los ignora o los somete a sus consideraciones pervirtiendo o minando la esencia misma de la comunicación, ése también sufre de enajenación, de una demencia totalitaria que da lugar a la intolerancia, el fundamentalismo, la represión y la dictadura. El náufrago perdido en una isla desierta y el sátrapa que aborrece las diferencias se identifican en lo fundamental: ambos han sido desposeídos de su naturaleza humana.

Es precisamente en la consideración de ese amplio término medio que caracteriza al ser, el diálogo (el hecho comunicativo en toda su extensión), donde radica el máximo valor de la democracia, el que le da vida y al que se debe, más allá de los intereses concretos de los individuos y grupos que la conforman. Por eso, todas aquellas actitudes, iniciativas y resoluciones que faciliten y fortalezcan el intercambio de ideas, la interconexión intelectual, deben ser bienvenidas, al igual que deben ser denunciadas y repudiadas las que apunten hacia la obcecación, el fanatismo o lo que se ha venido en llamar el pensamiento único, propio de sistemas totalitarios.

En este sentido, hay que aplaudir los múltiples círculos de debate que se han puesto en marcha en el Archipiélago, desde sectores profesionales y colectivos ciudadanos, en torno a algunos de los principales problemas que afectan a las Islas, recuperando así una actividad que marcó los primeros años de democracia y que dotó a la Transición del vigor y el empuje que la caracterizaron (desde luego, no nos referimos aquí al circo de los embates electorales televisados, que ése es ya otro cantar). En este marco, hay que destacar el ciclo de conferencias que hoy inaugura el Foro Bentayga liderado por el ex presidente Román Rodríguez, un enclave de diálogo sobre las distintas visiones del Estado que cuenta con la participación de personalidades como Artur Mas, Anxo Quintana, Ramón Jáuregui y Miguel Herrero de Miñón. Rodríguez, sabedor de lo que se juega en esta legislatura, ha optado por traerse a Canarias el debate que prima ahora mismo en el ámbito nacional, antes que alejarse de su tierra para perderse por los sinuosos escaños de la carrera de San Jerónimo. Es una jugada inteligente que queda en el ámbito de la estrategia política y partidaria, pero que no resta un ápice de interés y acierto al proyecto.

Más inquietante resulta la actitud del PP en general, y de José Manuel Soria en particular, de rechazar cualquier controversia. Lo último, la incineradora de Juan Grande, enfrentándose incluso a Marco Aurelio Pérez, alcalde popular de San Bartolomé de Tirajana y partidario de un debate al respecto, con tal de mantener prietas las filas y diáfano el rumbo. Inquieta porque ya resultan demasiadas negativas al diálogo: frente marítimo, tren, salud mental... como para hablar de coincidencias. Soria debería recordar que gobierna una isla, pero no una isla desierta. Es éste un descuido que, de acentuarse, podría resultarle fatal.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
jueves 17 de junio de 2004
17/06/2004 00:12 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

16/06/2004

No hay gente pa tanta cama

cama.jpgLa crisis turística a la que parecemos irremisiblemente abocados, y que algunos continúan empeñados en minimizar, comienza a conmover los cimientos del sector a escala nacional (no es, desde luego Canarias la única afectada por la recesión). Los empresarios, instituciones y demás estamentos implicados en esta actividad que ha supuesto uno de los mayores motores de la economía española en los últimos cincuenta años comienzan a rediseñar estrategias, pergeñar soluciones y corregir prácticas y conceptos. En definitiva, comienzan a reaccionar ante un oscuro panorama que sólo el imprudente se atreve a intentar clarear con mensajes caducos, frases grandilocuentes y brindis al sol que no sólo no sirven para tranquilizar al cliente, por lo general bastante bien informado y con intereses definidos, sino que posponen la reactivación de forma indefinida, con todo el riesgo que ello comporta.

Así, mientras en Canarias se sigue apostando por la llamada a la calma, la oda al teletubbie y la promoción exterior, en el resto del Estado se cargan las pilas y se establecen planes concretos para la recuperación. Es la “cirugía integral” de la industria turística que proponían los empresarios del sector el pasado lunes en la edición digital de El País. Una reivindicación que ha encontrado eco en Exceltur y su Proyecto de Reconversión Integral de Destinos Turístico (Pridet). Un marco de actuación basado en dos aspectos clave, la competitividad y la sostenibilidad, a través del cual se pretende adecuar la oferta a las nuevas demandas del mercado. Es el único camino posible para el sostenimiento de la importante cuota de éxito que el destino español ha cosechado en los últimos años y es, desde luego, la única opción que le queda a Canarias, quizás uno de los enclaves en el que menos previsor se ha sido y que más ha sufrido los efectos de la especulación y el pelotazo en su planeamiento (por llamarlo de algún modo) urbanístico y en su medio ambiente.

Entre los parámetros que marcan la filosofía del Pridet se encuentran algunos bastantes significativos y nada ajenos al debate que se está produciendo en las Islas: diversificación del producto, fomento de la calidad integral –entendida ésta como una apuesta por la movilidad y el transporte público, por la calidad medioambiental y por la rehabilitación y revalorización del patrimonio cultural– y la modernización de empresas y servicios. Es decir una racionalización de la actividad, una humanización de sus planteamientos y objetivos, y una modernización estructural de las empresas y de las administraciones.

Se trata, desde luego, de un planteamiento sensato y coherente, un auténtico manifiesto estratégico del que deberían tomar buenas nota nuestras consejerías, patronatos y empresas. Porque, si bien la promoción exterior es necesaria, en esta coyuntura no es ni la única ni la mejor solución para lo que se nos viene encima. Es un esfuerzo carente de sentido en la medida que falla lo fundamental: el producto. Y ya nadie está por comprar humo o cemento, y menos para pasar sus vacaciones.

Innovaciones concretas y audaces como la del museo Guggenheim, encuadrado en una visión global del desarrollo urbanístico de Bilbao, han aportado al País Vasco mayores beneficios económicos y prestigio que cien filas de apartamentos sobre la playa. Aquí, mientras tanto, preferimos preocuparnos de si construimos hoteles de cinco, cuatro o tres estrellas; de si renovamos los cuasi derruidos apartamentos del Sur o de qué arquitecto va a remodelar el istmo. ¿Para qué o para quién?, ¿dentro de qué planeamiento?, ¿a qué tipo de turista nos dirigimos? ¿Camas, camas y más camas? ¿Otra vez? Ya no hay gente para tanto catre, tanta ceguera y tanta desidia.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
miércoles 16 de junio de 2004
16/06/2004 00:00 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

15/06/2004

Aviso a navegantes

aviso.jpgEuropa ha hablado. Bueno, la mayoría de ella ha optado por callar, que es otra forma de expresión y que, al menos en este caso, poco o nada tiene que ver con otorgar, sino más bien todo lo contrario. Cualquier demócrata en su sano juicio debería eludir en estos días el debate sobre quién ha ganado las elecciones y centrarse en el análisis y la autocrítica, es decir en qué tipo de Europa se construye y el porqué de ese rechazo generalizado, a través de ese impresionante mutis por el foro que ha sido la abstención, de casi el sesenta por ciento de la población.

Las excusas simplistas o interesadas ya no sirven ni confunde absolutamente a nadie. Decir que la deserción de las urnas se debe a la climatología, la playa, el fútbol o la acumulación en un año de tres citas electorales supone una reacción torpe ante un mensaje extremadamente grave. Quizás estos factores, especialmente el último, puedan haber tenido una parte de responsabilidad, mínima en cualquier caso, en Canarias y España, pero desde luego no bastan para explicar lo ocurrido ni son extrapolables al resto de los veinticuatro países miembros, donde la participación, lejos de elevarse ha llegado a ser realmente irrisoria.

El mensaje parece claro:_ni este modelo de construcción europea es compartido por la mayoría de los ciudadanos de la UE ni los representantes políticos han sabido conectar con la ciudadanía, ni para transmitir la importancia de lo que está en juego ni para, lo que resulta aún más grave, servir de correa de transmisión de los auténticos intereses, problemas y reivindicaciones de sus votantes (y abstencionistas), es decir de los pueblos a los que aspiran a representar. Si a esto le añadimos la inquietante merma democrática que supone la endogamia de la clase política, encerrada en sus propios parámetros, pagada de sí misma y claramente ajena al sentir popular, el cóctel resulta explosivo. El espectáculo al que ha tenido que asistir el pueblo español en las dos últimas citas electorales se asemeja más a los cánones que rigen la salvaje rutina del Serengeti que a los que debe imperar en una sociedad madura y democrática.

Es este divorcio entre política y sociedad lo que resulta realmente alarmante. Y es hacia él al que debe encaminarse el esfuerzo y el análisis de los partidos antes de valorar éxitos o fracasos particulares, que se presentan pírricos en cualquiera de los casos. Como ya expresé en mi artículo previo a la votación, estamos asistiendo, en lo que actividad pública se refiere, a la cultura del voto para hoy y hambre para mañana, es decir a la dilapidación irresponsable del sistema de libertades y de la confianza del pueblo en las reglas, el sistema y las instituciones en aras de un reparto del poder que, a la vista de los resultados en la calle, resulta vacío de contenido y de legitimidad moral.

Una lección de la que deben tomar buena nota en primer lugar los dos partidos mayoritarios, PSOE_y PP, así como el resto de las formaciones políticas y muy especialmente las de corte nacionalista, cuyo descalabro ha sido espectacular. En Canarias, Coalición Canaria ha perdido unos doscientos mil votos repartidos a partes casi iguales entre Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas, lo cual iguala por lo bajo los anteriores batacazos de ICAN.

Europa ha hablado, España ha hablado y Canarias casi más. El mensaje ha sido claro: construcción europea, puede; pero no de esta manera. Es un aviso a navegantes de ésos que ningún capitán inteligente debe soslayar. Del que debe sacar conclusiones y arbitrar medidas que ayuden a corregir el rumbo. La ruta que separa al sufragio del naufragio, sea éste local, autonómico, general, europeo o universal.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
martes 15 de junio de 2004
15/06/2004 00:03 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

12/06/2004

La hora de Valerón

valeron.jpgEl balón de la Eurocopa 2004 comienza a rodar esta misma tarde con el debut de la selección española en el campeonato, frente a Rusia, incluido en el menú del día. Los de Iñaki Sáez vuelven a enfrentarse al fantasma del bluf que ha acompañado al combinado español a lo largo de la historia de sus participaciones oficiales, un tanto menos en la competición europea, donde ha alcanzado un primer y un segundo puestos, pero claramente manifiesta en los mundiales, donde los propios errores, la mala suerte y las apreciaciones arbitrales han acabado siempre por negarle una corona que por historia y calidad sin duda merece.

En esta Eurocopa que hoy arranca, los ojos y las esperanzas de los canarios –y de una buena parte de los aficionados españoles– están centrados, amén de en el papel que realice el conjunto nacional, en la enclenque figura de Juan Carlos Valerón, el joven canterano de Arguineguín que ha logrado encandilar al mundo entero gracias a un talento sólo equiparable a los de leyendas como Pelé, Di Estéfano o Maradona. Que Valerón es hoy por hoy el jugador con más visión de juego y percepción artística del fútbol a escala nacional, europea e incluso internacional muy pocos son capaces de negarlo. Que sólo su espíritu tranquilo y afable, generoso y humilde han impedido que ese reconocimiento general se haya traducido en logros concretos, también. Y_que esa misma actitud apocada que mantiene tanto en los terrenos de la vida como en los de juego supone un freno a la realización plena de todo lo que atesora como deportista, más. Pero él es así, un pelotero con más alma de artista que de crack, más cercano a la melancolía propia de los románticos y a la modestia del sabio que a los efluvios pasajeros de la prensa del corazón, el marketing o el divismo desmesurado que caracterizan a la elite actual del fútbol.

Valerón ya no es un niño. Tiene veintiocho años y se encuentra a las puertas de una madurez que, en el caso de los futbolistas, precede de forma inmediata al retiro. En su caso, probablemente ese período se dilate algo más, pues no es la condición física precisamente el principal arma con la que cuenta. Pero, en cualquier caso, lo que todos esperamos es ver brillar a ese prodigio del balompié en todo su esplendor. Para ello, el grancanario deberá despojarse por unos días del hábito y enfundarse la casaca de guerrero, es decir añadir un poco de furia, constancia y ambición a su gran talento. Perdonen por la presunción, pero estoy convencido de que de él depende que la selección pueda por fin cambiar la historia y salir de Portugal con un título más en sus vitrinas. El combinado que dirige Sáez presenta todas las condiciones para la proeza: juventud, fuerza, calidad, pero si hay un jugador determinante en el último tercio ése es Valerón, claro está, cuando él mismo se gusta y se da cuenta.

Sé que a Juan Carlos este tipo de comentarios le resbalan. Pero también sabemos lo que es capaz de inventar sobre un rectángulo a poco que se lo proponga. Ramos de flores llama Joaquín a sus paredes. Picassos o Nerudas, diría yo. Pero, eso sí, la producción deberá ir unida al talento en ésta que es su hora. La hora de su Canto general, de su Guernica... o, por qué no, de toda su antología completa.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
sábado 12 de junio de 2004
12/06/2004 03:21 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

11/06/2004

Maniobras orquestales

maniobras.jpgSi es que no ganamos para sustos. Los canarios no nos hemos recuperado aún –ni se atisba cuándo– de la sombra que proyectan los nubarrones de la crisis sobre el turismo en particular y el conjunto de la economía en general, de las prospecciones petrolíferas, del descenso de la UD, de los datos sobre los niveles de pobreza en la región, del revés de Ramón en Eurovisión, de la euforia folclórica del Día de Canarias o de la infantil partida de escondite que se traen entre manos Fernando Fernández y Manuel Medina en torno a los debates, que si tú, que si yo, que si aquí, que si allá... espectacular. Perdón, que me pierdo. Digo que todavía andamos penando con todas esas angustias y van Marruecos y Estados Unidos y nos plantan un Apocalypse Now en medio de la marea. Indignante. De los norteamericanos se puede entender, pues el Bush se la tiene jurada a ZP desde lo de Irak, pero de Marruecos se esperaba cierto fair play tras el último viraje político del Gobierno central, y el progresivo acercamiento del Ejecutivo autónomo y la cúpula empresarial del Archipiélago. Tenía que haber truco. Y vaya si lo hay. Ayer mismo la Ser adelantaba que las maniobras, amén de marroquí-USA, son canarias, españolas y otánicas también. Es decir, del Occidente todo. Y nosotros con estos pelos. Tomen nota: España participa con varias fragatas y Gando será la base de apoyo de las aeronaves que participan en el ejercicio. Poco después, el propio Adán Martín, además de asegurar que el espacio elegido está “lejos” de las Islas (entre Agadir y Casablanca), confirmaba la presencia de varios países de la OTAN y de la participación del buque español Príncipe de Asturias. Ni que decir tiene que, a estas alturas, las protestas de Paulino Rivero ante la supuesta invasión se quedan, “a bote pronto”, en poco menos que en nada, y su iniciativa de preguntar en el Parlamento, como hizo ayer, de qué iba la cosa, bien podría habérsela ahorrado manteniendo la radio enchufada o charlando tranquilamente con su presidente y compañero de formación.

Eso sí, que no proceda poner el grito en el cielo por lo que se suponía un despliegue militar foráneo frente a nuestras costas no es obstáculo para que se le saque los colores al ministro de Defensa y a todo el Ejecutivo socialista en peso por dos aspectos de este culebrón que sí resultan especialmente graves: que el Ejecutivo canario no hubiese sido informado con la antelación oportuna; y el hecho de que las maniobras se desarrollen en una zona especialmente sensible para la región –eso de que Casablanca está lejos parece casi una ironía–, no sólo por el debate en torno a la jurisdicción de las aguas, sino también y sobre todo por el impacto que este tipo de juegos bélicos tienen para el entorno. España no sólo no debería colaborar tan alegre y secretamente en esta colosal guirrea fingida frente a las costas canarias, sino que, en cualquiera de los casos, tendría que oponerse tajantemente en nombre de los intereses de los habitantes y del medio ambiente de las Islas. Si los socialistas desconocen la especial sensibilidad de los isleños hacia el mar que nos rodea (perforaciones, masiva muerte de zifios...), bien harían en buscar asesoramiento en su organización a escala regional. Si son conscientes de las mismas, entonces, queridos míos, los canarios vamos apañados otros cuatro años más.

Así, mientras José Manuel Soria y José Miguel Pérez se tiran los trastos a la cabeza por unos milloncejos de nada para financiar las obras de la prisión y del tren –euros mágicos, por lo patentes e invisibles que por momentos resultan ser–, el pacífico y sonriente ZP va y se gasta unos dinerillos en aviones y fragatas... Desde luego, para sustos es que no ganamos.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
viernes 11 de junio de 2004
11/06/2004 02:13 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes Hay 1 comentario.

10/06/2004

Irak, ¿de salida tampoco?

irak.jpgLlevamos más de un año, que se dice pronto, sumidos en procesos electorales y eso, quieran que no, acaba afectando de modo terrible a la psique. El lenguaje político, ya de por sí dado a la ambigüedad, la demagogia o la burda engañifa, adquiere en las campañas tintes de patetismo y esperpento, digamos que a partes iguales, en torno al cincuenta –coma más coma menos pero procure no engordar– por ciento. No podemos culpar a las europeas (las elecciones) del sinsentido que parece haberse impuesto definitivamente en la confrontación entre partidos, pues las salidas de tono y las rabietas infantiles que presiden estos comicios no son más que la consecuencia de lo que se ha venido cociendo en las citas anteriores.

Hace tiempo que las formaciones políticas han renunciado a convivir con la realidad y a mantener una entente cordiale con la verdad, delegando su relación con el electorado, que viene a ser esa parte de la ciudadanía susceptible de emitir voto, en la visión subjetiva, cuando no directamente interesada, de los hechos. Es una perversión democrática que, desde luego no aventura nada bueno. Por de pronto, nos enfrentamos ya al escepticismo generalizado de la población, lo cual debería encender las alarmas en la conciencia de cualquier demócrata que se precie. Aún más si ese demócrata milita o ejerce cargos de responsabilidad en algún partido político. Al fin y al cabo, se supone a estas organizaciones el máximo interés por mantener viva la llama de la verdad, la pluralidad y el sistema democrático, y no dinamitarlos con acciones, verbos y omisiones tan mezquinas como temerarias. Eso es voto para hoy y hambre para mañana. Todo es del color del cristal con que se mira, cierto, pero algunos políticos parecen lucir espejos en lugar de lentes, láminas que sólo reflejan su visión y que les impide ver lo que ocurre un poco más allá de sus ilustres napias.

Así tenemos que el Partido Popular, que involucró a España de forma caprichosa y escasamente democrática en el conflicto bélico de Irak, exige del PSOE no se sabe bien qué justificación por la retirada de las tropas. Si parece poco el clamor de la ciudadanía, pues vamos apañados. Los socialistas, que tampoco en esto de las ótanes y de las guerras son unos hippies (remember De entrada no, Guerra del Golfo I o los Balcanes), han obrado en esta ocasión con la mayor de las justificaciones democráticas, es decir, con el sentimiento generalizado de la población a la que se deben tanto ellos como el PP. También es cierto que prácticamente era el único camino que les quedaba para intentar un vuelco electoral, pero en este caso concreto debo admitir que el medio casi me justifica plenamente el fin.
Ahora el PP arremete contra el apoyo español a la nueva resolución de la ONU, la 1.546, que establece el futuro inmediato del ex feudo de Sadam Hussein. Arremete contra el PSOE por secundarla, pero ellos mismos la apoyan, lo que viene a decir que ambos la ven acertada.

Pues bien, esta resolución dista bastante de lo mantenido por los conservadores y, desde luego, tiene mucho más que ver con la postura socialista. Entre los puntos más destacados podemos señalar dos que se me antojan fundamentales: uno, que la explotación del petróleo pasa a manos iraquíes; y dos, que, ahora sí, el Consejo de Seguridad autoriza la presencia de una fuerza multinacional. Nada que ver, pues, con el desafine de prima voce de Bus y el coro de las Azores, despreciando a la ONU y con la vista puesta en los pozos de oro negro. Es decir, con la postura del PP.

Probablemente el PSOE ande buscando a estas alturas la forma de reconciliarse con EEUU y nos sorprenda en breve con otra de sus acostumbradas marchas atrás. Pero en lo que a las tropas respecta, de salida ya se ha visto que sí. Y de sintonía internacional, parece que mucho más. Basta unas lentes ligeramente transparentes para caer en la cuenta.

Artículo publicado en El Mundo/La Gacetea de Canarias
jueves 10 de junio de 2004
10/06/2004 00:07 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

09/06/2004

Un club para el siglo XXI

club.jpgLa Unión Deportiva Las Palmas atesora el impagable mérito de haber logrado transmitir a los aficionados la firme convicción de que, por muy mal que parezcan ir las cosas, siempre podrán ir a peor. Con el descenso aún calentito en las mentes, las lenguas, las miradas y los gestos, la comidilla general en las tertulias oficiales e improvisadas no es la de ver cuál será el camino para recuperar la categoría, sino la de si el equipo será capaz de mantenerse en Segunda B o de si podrá eludir la desaparición. Finalmente el milagro, como el noventa coma noventa y nueve por ciento de ellos, no se ha producido y la realidad, terca y esclava del quehacer humano, ha impuesto su ley.

Siguiendo con la lógica del despropósito, ahora toca el turno de las responsabilidades, el tic de las culpas que ya hemos analizado en alguna ocasión. Como si el pronóstico no estuviese claro desde hacia varias temporadas o como si la señalización del culpable, sin más, pudiera cambiar el presente o reconducir el destino. Así, unos cargan sus tintas contra el Cabildo por haber cedido un club saneado a un grupo empresarial; otros dibujan la diana en las frentes que conforman Gerencia Deportiva (el susodicho grupo empresarial); muchos prefieren personalizar los errores en la gestión de este o aquel presidente; bastantes (casi todos, la verdad) coinciden en señalar a Sabino López como principal dinamitador del proyecto; otros tantos encuentran en la labor de los distintos técnicos y responsables deportivos la raíz de todos los males; y algunos incluso culpan de todo lo ocurrido a la plantilla profesional. Luego, en menor medida, están quienes censuran que las instituciones hayan dejado sola a la UD y no se hayan hecho cargo del lastre económico que arrastra.

Como vemos, hay culpas para todos los gustos y todos los colores, siempre en torno al amarillo, claro está. Como también hay reposiciones despechadas: ya lo dije yo, si hubiera seguido fulanito, esto pasa por haber prescindido de menganito, si es que no dejaron trabajar a zutanito... En fin, que una vez más se impone el corazón (más bien partío en este caso), el capricho, el interés personal o de grupos determinados, las conveniencias políticas, la irreflexión y el comadreo de patio para intentar, desde luego sin éxito, analizar las razones que han llevado a la entidad a la penosa situación en la que se encuentra y trazar las líneas estratégicas que conduzcan a su recuperación.

El problema de la Unión Deportiva Las Palmas, independientemente de los problemas coyunturales por los que pueda atravesar, es el club en sí mismo. En el modelo de club, para ser más exactos. Anclado aún en la idea romántica de asociación deportiva que rigió buena parte de los destinos del balompié español en el pasado siglo, sus responsables –públicos y privados– han sido incapaces de renovar, reestructurar y modernizar una institución que hoy día continúa rigiéndose por los mismos esquemas y con los mismos modos de aquel histórico, pero ya caduco, sistema que lideró García Panasco. Las instituciones, por liberarse de una papa caliente políticamente incorrecta, y los empresarios, anclados en la cultura de la especulación y el pelotazo, han secuestrado la evolución de un club que se enfrenta a los extraordinarios avances, en lo deportivo y en lo económico, que experimenta el fútbol a escala internacional en este despertar del siglo XXI. Las diatribas sobre si Torres era mejor que De la Rosa, García Navarro peor que Tadeo, Uribe más guapo que Rodríguez o Reggi más feo que Rubén no constituyen más que escaramuzas sesgadas que distraen de la batalla principal. La batalla por la superación de esquemas y comportamientos decimonónicos, y por hacer de la UD ese gran club-empresa moderno, eficaz y laureado que todos los canarios nos merecemos. Si es que logra permanecer.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
miércoles 9 de junio de 2004/strong>
09/06/2004 00:42 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

05/06/2004

Expertos, sabios, alienígenas

expertos.jpgLa fauna anda desmadrada, y no es para menos con la que sigue cayendo a escala local e internacional, tanto que las alucinaciones comienzan a cobrar forma, materia e identidad como si de una epidemia esquizoide se tratase. En Chile, por ejemplo, creen ver extraterrestres paseando por los jardines. Y no se trata de Pinochet, sino de una borrosa figura captada por un fotógrafo que tampoco se sabe a ciencia cierta qué quería fotografiar. El borrón puede ser eso, una mancha, un montaje, un niño con ictericia, un caniche sobre dos patas, el espectro errante de Neruda, una nueva escaramuza ubicua de Pepe Macías o hasta el bebé dance de Ally McBeal, pero todos coinciden en apuntar a un extraterrestre, un diminuto ET medio ebrio a la espera del OVNI de las cuatro y veinte en el verde inmenso del Parque Forestal. Delirante.

En Canarias, sin ir más lejos, recurrimos a la figura bananera, por primitiva y descafeinada, de los comités de sabios y expertos para dirimir los asuntos peliagudos de la política regional. Partiendo de la base de que el buen sabio es aquel que no sabe nada, o del que cuanto menos así lo reconoce, uno no se explica qué sentido pueden tener tales comisiones iluminadas. Si de lo que se trata es de escurrir el bulto y buscar en las resoluciones de terceros una coartada, el Ejecutivo canario se equivoca de cabo a rabo, primero porque es una jugadita que se ve de lejos, y segundo porque supone renunciar a una de las máximas responsabilidades que conlleva el ejercicio de gobierno y para lo que ha sido votado: es decir, la toma de decisiones con todas sus consecuencias. Ahora, si de lo que se trata es de ampliar el juego democrático a la ciudadanía, déjese usted de sabios y expertos y abra la puerta a las asociaciones, colectivos, empresas e individuos que quieran o tengan algo que decir al respecto. No voy a entrar siquiera en la polémica en torno a las presencias familiares, ni las de los Mauricios ni las de los Díaz de Aguilares, pues entiendo que más allá del apellido están la capacidad, el trabajo y la subsiguiente rendición de cuentas al electorado. Sea con o sin pedigrí, con sospechas más o menos infundadas de nepotismo ilustrado, los comités de sabios me retrotraen a Platón y su sofocracia, es decir a ideales filosóficos y políticos igual de elementales, antiguos y alucinantes que el mars attack ése difuminado que ronda por los parques de Santiago de Chile.

Y_qué decir de El Confital. Im-presionante. Pepa Luzardo ha logrado en pocos meses lo que parecía un imposible, que ese espacio emblemático de la capital grancanaria pase a manos del Ayuntamiento para –dice, queremos, esperamos y permaneceremos expectantes– disfrute de los ciudadanos. Es otro aspecto de lo sobrenatural, el triunfo del tesón sobre las dificultades. Ya hemos advertido en alguna ocasión que en Pepa lo Fresita no quita lo gestora. Pues ahí tienen un botón de muestra más. Pero para que llegue a convertirse en nuestra alcaldesa supernena preferida le faltaría aún un poco más de sensibilidad social y un cierto distanciamiento de ese culto al dios del urbanismo. PPero sabemos que eso sería PPedirle demasiado. Como a un sabio que reconozca que no sabe nada, o a un ET despistado que saliera nítido en las fotos.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
sábado 5 de junio de 2004
05/06/2004 05:46 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

04/06/2004

El chacachá del tren

tren.jpgLos trenes canarios aún no cuentan con un miserable raíl donde posar sus vagones y ya nos tienen mareados, ahítos con ese chacachá machacón, picantillo y pseudoerótico que popularizaron las Hermanas Fleta a mediados del siglo pasado y que recreó con su maestría habitual El Consorcio hace un par de décadas. Al compás del chacachá, pues, se desarrollan el debate y el proyecto, otros más, en esta tierra Canaria que hierve en iniciativas de carácter portuario, golfístico (de golf, no se me crucen), urbanístico e intercomunicador.

Todo tiene su origen, al parecer, en la generación de unas partidas europeas para la puesta en marcha de planes relacionados con este medio de transporte. Canarias, que está por no perderse una, se apunta. No por la necesidad que las Islas puedan tener de tal, sino fundamentalmente porque renunciar significaría perder ni se sabe cuántos millones de euros. Y eso sí que no. Si Europa quiere trenes, tendrá trenes. Y, suponemos, que si ofreciera partidas para construir desiertos, lanzaderas espaciales, centrales nucleares, selvas amazónicas o canales de Suez, pues también nos apuntaríamos ipso facto, así haya que sumergir las Islas o volverlas del revés, que no está la cosa para despreciar remanentes. La pela es la pela, que diría Maragall, y luego ya se verá el proyecto, tampoco vamos a andarnos con porquerías.

Esa es la principal argumentación que esgrimen nuestras autoridades. La otra, la que de cuando en cuando expresan con la boca chica, es decir la de la necesidad de un medio de transporte alternativo para cubrir las distancias Norte-Sur en Tenerife y Gran Canaria es, paradójicamente, la fundamental. Y, desde luego, es ahí donde hay que centrar el debate.

Magdalena Alvarez, la nueva ministra de Fomento, ha puesto el dedo en la llaga, la china en el trazado para mantener el contexto. Ella, como la inmensa mayoría del común de los mortales, flipa un poco con esto de trenes de alta velocidad en territorio tan reducido y fragmentado. De alta velocidad, velocidad alta o como quieran llamarlo. En Gran Canaria, por ejemplo, tendría sólo una parada, suponemos que para frenarlo un poco antes de que se salga de la isla. En Tenerife ni se sabe, pero seguro que serán por lo menos dos. Ahí radica precisamente una de las mayores contradicciones del invento, pues –dejando a un lado la coña de la pérdida de partidas– si de lo que se trata es de mejorar las comunicaciones insulares y el servicio a los usuarios de zonas perjudicadas, por qué una sola parada, o dos o tres. Por qué no en todos o en los más importantes núcleos de población por los que atravesaría.

Estoy abierto a la posibilidad de asumir el tren como solución alternativa al problema de las comunicaciones insulares. Ciertamente, las Islas no admiten ya mucho más alquitrán. Pero en todo caso, deberíamos estar hablando de un ferrocarril dimensionado a nuestras características físicas (a las del territorio), cuya puesta en marcha no suponga un atentado contra el medio ambiente, integrado en el paisaje, útil para la ciudadanía y no sólo para el turista y, a poder ser, de rimo pausado, que permita el disfrute del viaje y de las vistas. Estoy completamente convencido de que Europa sabría valorar nuestras especificidades y adaptar la inversión a las mismas.

Claro, que para eso haría falta que algunos de nuestros políticos descendiesen de cuando en cuando del Olimpo en el que parecen habitar y se dieran una vueltita por la Tierra. A poder ser en ferrocarril de cercanías, relajaditos, con los ojos bien abiertos y fijos en el horizonte. Al compás del chacachá, como quien dice, del chacachá del tren.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
viernes 4 de junio de 2004
04/06/2004 00:14 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

03/06/2004

Embates

embates.jpgAl fin, ya están aquí. Tras once años de súplica y desconsuelo, los debates electorales vía TV vuelven en todo su esplendor y capacidad de convocatoria. Nada menos que tres millones de almas ociosas se dedicaron a seguir la noche del pasado martes la primera de las confrontaciones anunciadas entre los máximos candidatos socialista y popular, José Borrell y Jaime Mayor Oreja, respectivamente, en estos comicios europeos. Y digo confrontación porque, como ya he señalado en alguna otra ocasión, esta suerte de mecanismo circense electoral dista mucho de lo que algunos quieren vendernos, es decir, de una expresión democrática de alto nivel. Nada más lejos. Los debates televisivos no son más que un rifirrafe en directo, un reality show, la herencia comercial del political spectacle estadounidense, y tanto peor cuanto mayor rango ostentan los contendientes.

El embate, que no debate, entre los dos viejos rockeros del bipartidismo nacional, cumplió con todos los preceptos del género: bombardeo publicitario previo en la cadena de turno, exageración desvergonzada de su trascendencia, puesta en escena digna de estrellas del pop, cruce de acusaciones y reproches mutuos, y exhaustiva labor de los jefes de gabinete-managers, psicólogos y estilistas. Democracia en estado puro, que lo llaman.

Ciertamente, a los euroescépticos y a los indecisos, esta nueva refriega popular-socialista no les ha ayudado demasiado –otra constante en la ley del debate electoral–, sino más bien lo contrario. Lejos de la explicación serena y meditada, pedagógica, de las líneas programáticas de cada cual, y su discusión sosegada, clarificadora y argumentada, el estilo de la máxima expresión democrática impone el insulto, el ninguneo, la demagogia y la ridiculización. El culto a la barbarie y a la perversión intelectual, factores de los que este país en general, y la televisión en particular, ya van sobrados. Se habló de Bush, de González, de Irak, de Aznar, de ZP of course, del 11-M, de terrorismo etarra e islamista, de mentiras y hasta casi de sexo y cintas de vídeo. ¿Europa? Bien, gracias. Bueno sí, algo se dijo sobre la Constitución Europea y las grandes aportaciones de PSOE_y PP a la unidad continental.

Pero, ¿qué ofrece cada partido en los aspectos concretos?, ¿cuáles son las diferencias fundamentales de sus líneas de actuación?, ¿qué resultado práctico pueden acarrear a la economía, la sociedad, la cultura cada una de las opciones?, ¿qué herramientas se ofrece al ciudadano de a pie para escoger entre una u otra sigla? Mutis por el foro. ¿Pero qué pasa con los fondos estructurales, con la política exterior común, con las consecuencias de la reciente ampliación, con la política de seguridad y defensa, el pacto de estabilidad, los planes de comunicación, el software libre, las reformas de las legislaciones fiscales, mercantiles y administrativas de los estados para facilitar el mercado común, el euro...? O, en lo que atañe a Canarias de una forma directa, el estatus de las regiones ultraperiféricas, el plátano, las políticas sobre inmigración, la libre circulación de personas versus control de residencia, la delimitación de las aguas....

Si ya de por sí resulta muy poco democrático circunscribir los anhelados debates a los dos partidos mayoritarios (como si IU o CC, por un poner, no tuvieran nada que decir al respecto), todo en aras de las audiencias y el prime time, el formato y el contenido de los mismos se manifiestan simplemente alienantes y embrutecedores, protofacistas incluso, que espetaría algún filósofo de corte humanista.

Los medios usan adjetivos como “vibrante”, tal candidato fue más “brillante” y este otro “reservón”. Tal que un combate de boxeo o un partido de fútbol. Algunos siguen empeñados en descubrirle valores a esto, allá cada cual y su idea de democracia. Pero para un servidor, antes que debates, éstos siguen siendo embates. En toda regla.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
jueves 3 de junio de 2004
03/06/2004 12:36 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

02/06/2004

Obras por un tubo

obras.jpgLas Palmas de Gran Canaria cuenta a día de hoy con más boquetes que Sarajevo. A Pepa Luzardo parece que le ha entrado la fiebre de la obrita, el casco, el escombro y el martillo taladrador. No es cosa mala ésta de la mejora de las vías e infraestructuras urbanas, lo que uno no acierta a entender es el motivo por el cual todas ellas han de confluir en el tiempo y en el corazón de algunos de los puntos más conflictivos del tráfico rodado en la capital. De esta forma, al de por sí habitual embotamiento circulatorio hay que añadir los obstáculos propios de la construcción, que vienen a dejar el entramado de calles tal que circuito de Mónaco o pista americana.

La Isleta, el Barranquillo de Don Zoilo, el mismo Paseo de Chil o, desde ayer, Néstor de la Torre forman parte del amplio abanico reformador que el Ayuntamiento ha puesto en marcha, unas veces por asuntos de cables, otras por tuberías e incluso por aparcamientos, que si la cuestión estriba en un por qué, de eso lo hay y mucho en la agenda del gobierno municipal. Luego están las otras, las particulares, que pasan un tanto más desapercibidas en su condición de privadas y, en principio, escasamente invasivas , pero que por la misma razón logran mantenerse un tanto al margen del control que debe velar por la corrección en las actuaciones. Es el caso de La Cornisa, en donde las obras del polémico pasaje hacia las nuevas viviendas en construcción dejan un reguero de áridos por la carretera que ya ha dado más de un susto a conductores en general, y motoristas en particular, que suelen ser los primeros en salir volando a poco que aparezca una china sobre la calzada.

La ciudad está siempre de lifting, como quien dice, de renovación y recreación perpetua. Y, como todo cambio de imagen, éste conlleva también una serie de sacrificios de los que bien podrían documentarnos monstruos del bisturí y la pantalla como la Sara Montiel, la Tamara o la Loli Alvarez. Pero Pepa no es de ésas. Ni de lejos. Ella, dicen, no flirtea con la dermoestética, ni falta que le hace dicen también, pero en su defecto somete al municipio a una liposucción descomunal y acelerada repartiendo socavón y drenaje como caldito en verbena. Desconocemos a qué tipo de planificación responde tanta reforma sincrónica o a qué doctor habrá que achacarle el tratamiento. Pues no es normal, ni en cuerpo ni en urbe alguna, acometer más de una operación al mismo tiempo, y menos sin tiempo para el reposo y la cicatriz, es decir para una digna convalecencia.

La capital grancanaria se encuentra, pues, abierta en canal, como Venecia, pero en seco y polvoriento. Y sólo se me ocurre que esta proliferación de obras tenga como explicación la urgencia que requiere finiquitar las obras menores ante las impresionantes actuaciones que se nos vienen encima, a saber: la transmutación de la isla en continente (o sea, la edificación del istmo) y el derribo del escaléxtric para la recuperación, dicen, del barranco de Guiniguada.

Tal aceleración inusitada nos lleva la conclusión de que en el entramado urbanístico municipal, portuario e insular las cosas se mueven a un ritmo frenético, y que los pilares de los dos macroproyectos señalados se encuentran en estadios más avanzados de lo que uno podría esperar. Obras por un tubo para allanar el camino a otras nuevas y más grandes. El cuento de nunca acabar. Y mientras, los arquitectos foráneos de visita, cual cirujanos plásticos que atienden a su clientela. Suponemos que encantados de la vida. Total, la ciudad está que da penita, pero, en el fondo, no es fea.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
miércoles 2 de junio de 2004
02/06/2004 00:08 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes Hay 1 comentario.

29/05/2004

Celebrations y guatatiboas

celebrations.jpgCanarias es una fiesta, por mucho que le pese al París de Hemingway. Estamos de celebration, como lo estuvo la Rosa de España antes de la depresión, por eso de las elecciones europeas; y andamos de guatatiboa, felices cual chácara en romería, por el Día de la comunidad. Y es que somos más eclécticos que el magma que nos parió.
Somos puente entre continentes y entre viernes y martes también, que algo de la herencia visigoda se nos tenía que pegar. Pues si hay algo de lo que ni el más independentista reniega es de la cultura del jolgorio, la verbena, la jullona y el puentito de fin de semana que tanto caracterizan al español medio. Bueno... medio, portero, ariete y central. Estamos de fiesta una vez más, y eso hay que celebrarlo, como quien dice, con alegría y prudencia, en plan DGT, que tampoco es cuestión de que la resaca te impida gozar de las vacaciones que, en nuestra apretada agenda no lectiva, se encuentran también como quien dice, a la vuelta de la esquina.

Europe’s living a celebration, y el Archipiélago más, faltaría plus. Ahí están los triunfitos isleños, a saber: Manuel Medina, Fernando Fernández y Alfredo Belda, dispuestos a destrozar el récord de votos vía urna, SMS o lo que haga falta para ser la voz de Canarias en Bruselas, tal que Tony Santos o Ramón del Castillo, pero sin cuerpo de baile ni majadería académica. Los tres tienen claro el objetivo y los tres apuntan maneras. Pegando carteles se salen, y eso es algo que en Europa se aprecia en lo que vale. Luego están la melodía y la letra. En lo segundo, sobresaliente. El estribillo es pegadizo, de esos que se te meten en la cabeza: “Estar en Europa para decidir”, “Canarias se la juega” o “Fuertes para defender nuestros intereses”. Bien. En cuanto a la música, pues no está mal, algunos comienzan desafinando, pero es lo que tiene el directo, que al principio te puede el pánico escénico, y al final acabas encandilando. O no. Que a algunos los tembliques y los desentonos les acompañan de por vida. Pobrecito de Dios, si lo suyo era la Biología aplicada. Pero, mamá, yo quiero ser artista. Y sanseacabó.

Lo malo en este caso es la previsión de audiencia. Las encuestas más optimistas señalan que ni el cincuenta por ciento de los españoles (de los canarios ni les cuento, que como les digo andamos en fiestas) tiene intención de seguir la gala y mucho menos de participar en los comicios. Lo cual no merma en absoluto la importancia y trascendencia de lo que se decide el 13-J. ¡Valor, y al toro!, le gritaron a Manolete, y ya sabemos todos como acabó. Y es que las europeas ya no son lo que eran (las elecciones), y menos aún aisladas de esas otras generales y autonómicas que tanta expectación generan.

Pero por aquí la cosa, en principio, no preocupa demasiado. Al menos, y por la cuenta que nos trae, no todo lo que debiera. Conmemoramos el Día de Canarias como se merece. Las Islas, sus tierras y sus gentes, se engalanan y desparraman en pos de una identidad que cada cual identifica a su manera. Celebramos el paro, la delicada coyuntura económica, la crisis turística, el precio de la vivienda... ah, y veintitantos años de autonomía, que viene a ser el leitmotiv de la fiesta. ¿Quién dijo miedo? Ya lo decía mi abuela, si hay miseria que no se note. ¡Que corra la isa, la folía, ese peazo himno esotérico, el fajín, la mantilla, el cachorro, los vinitos de Icod y el Monte, la papa, la carajaca y la jarea! Pues no somos nadie cuando olemos un tenderete. No todo van a ser debates, guerras, bodas reales y penas. Ánimo para los que andan de celebration y más para los que están de guatatiboa. Yo mismo me pongo el mundo por montera. Feliz Día de Canarias, y suerte a los triunfitos en las europeas.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
sábado 29 de mayo de 2004
29/05/2004 15:48 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

28/05/2004

Horizonte de crisis

horizonte.jpgFue el verano pasado cuando caí en la cuenta. Un corto recorrido por Sonneland, uno de los complejos de apartamentos y bungalós más importantes de Maspalomas, bastó para cerciorarme de que el sustrato del sector turístico estaba seriamente quebrado. De cada tres empresas hoteleras, dos permanecían cerradas, y la tristeza invadía las calles, los centros comerciales y los restaurantes de lo que recordaba como una zona alegre y bulliciosa. Desde entonces, las noticias y las confidencias han ido apuntando siempre en la misma dirección, el bache que ahora apenas comienzan a reconocer las patronales y las instituciones no es más que la punta del iceberg de lo que realmente ocurre y de lo que aún queda por ocurrir.

Los representantes empresariales se han creído hasta la fecha en la obligación de mantener en secreto la crítica situación por la que atraviesa la denominada industria del ocio en Canarias, su principal fuente de riqueza, entendiendo que dar la voz de alarma supondría generar el pánico y dañar la imagen del sector dentro y fuera de nuestras fronteras. Ese ejercicio de responsabilidad y proteccionismo resulta loable y altamente efectivo ante crisis leves de carácter coyuntural, pero se revela profundamente inútil y contraproducente si el retroceso es producto de una depresión más amplia, de orden estructural. Las últimas iniciativas sectoriales, como la constitución de un gabinete de crisis por parte de los empresarios de hostelería y turismo de Las Palmas, confirman la tesis de que estamos ante el segundo de los supuestos y que la patronal ha decidido, al fin, activar los mecanismos de urgencia necesarios para prevenir y contrarrestar los efectos de la involución, así como aquellos que conlleven a la búsqueda de soluciones urgentes y efectivas.

Las instituciones, especialmente los patronatos de Turismo insulares y el Gobierno de Canarias, continúan, aunque hay que reconocer que cada vez en menor medida, adoptando la táctica del avestruz. Proclaman el “no pasa nada” (o de unas semanas a esta parte: “pasa, pero pasa poco), como si el verbo pudiera efectivamente hacerse carne y habitar entre nosotros. Imbuidos de ese carácter protector del que también han hecho gala los empresarios, continúan con sus, por otra parte necesarias, tareas de promoción exterior, perdiendo quizá un tiempo precioso para la reflexión y la búsqueda de remedios y alternativas.

Pero, como hemos dicho, la relativa quietud que se respira en la superficie no puede ocultar ya por mucho más tiempo el terremoto que se fragua en las profundidades. Los comerciantes, pequeños restauradores y hosteleros de a pie saben bien lo que decimos porque son los primeros en advertir los síntomas y encajar antes que nadie sus golpes. Ellos hace tiempo que vienen estableciendo un paralelismo entre la situación actual y las primeras manifestaciones del crack turístico de finales de los ochenta. Y de esto saben algo. Desde luego, mucho más que un servidor. Son los vigías de la economía por su especial sensibilidad a las transformaciones. Y, al parecer, en esta ocasión, tampoco vuelven a andar muy desencaminados.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
viernes 28 de mayo de 2004
28/05/2004 00:32 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

27/05/2004

Se demuestra andando

andando.jpgMario Rodríguez ha sido proclamado finalmente, tal y como se vaticinaba, presidente de la Confederación Canaria de Empresarios. Cierto es que por un margen mucho más estrecho de lo que los analistas esperaban, lo cual viene a confirmar la notable ascendencia de Sebastián Sánchez Grisaleña, el otro candidato en disputa, entre amplios sectores del empresariado provincial. Estrecho margen de triunfo que, sin embargo, no resta un ápice de valor a una victoria que debe suponer necesariamente un golpe de timón radical en los modos y maneras con los que hasta ahora se ha venido conduciendo la máxima institución patronal de Las Palmas.

Hay motivos para el optimismo. En primer lugar porque, a excepción de algunos rifirrafes esporádicos y declaraciones fuera de lugar, el proceso electoral se ha desarrollado dentro de las normas que rigen el juego limpio, rozando casi la normalidad democrática. En segundo lugar, porque ha sido el propio derrotado quien se ha apresurado a estrechar la mano del vencedor y en declarar su predisposición para la colaboración en aras de reconducir la línea del órgano empresarial. En tercer lugar, por la postura prácticamente unánime de los representantes sectoriales abogando por un cierre de filas en torno al nuevo presidente. Y, por último, por el propio talante de Rodríguez, quien, a priori, parece tener claros los objetivos, los procederes y, sobre todo, los errores en los que no se debe volver a incurrir. Quienes abogamos desde hace tiempo por la renovación de la CCE, no en lo que a personas se refiere, sino en su línea de actuación y en el papel que debe jugar como motor, junto a la CEOE, de la economía canaria, en un momento especialmente delicado, saludamos al nuevo gobierno de la patronal con esa dosis de confianza que todo nuevo proyecto merece. Igual hubiera sido si la balanza electoral se hubiese inclinado a favor de Grisaleña porque, lejos de los personalismos, reinos de taifas y actitudes egoístas de grupos y personas, lo que prima es la resolución conjunta de los graves problemas que afectan al mundo empresarial y laboral, y la asunción de los planes pertinentes para la expansión de la economía canaria más allá de nuestras fronteras.

Igual que hay motivos para la esperanza , existe también un espacio para la inquietud. La preocupación derivada de la certeza de que las luchas intestinas que hasta ahora han imperado en el órgano empresarial no se pueden acabar de un día para otro. Los múltiples y variopintos intereses de los distintos sectores y el papel que los diferentes lobbys han venido jugando en los últimos tiempos amenazan seriamente el proyecto. Para evitar el fracaso será esencial que todos aquellos que se han manifestado a favor de la unidad y del apoyo a la nueva era que ahora se inicia sean capaces de confirmar esa predisposición en la práctica y que quienes hasta ahora se han parapetado tras el búnker de su interés particular deriven su empeño hacia ese ejercicio de generosidad del que el interés común anda tan necesitado. La tarea se presenta difícil, pero desde luego que si ha existido un momento en las tres últimas décadas para superar esos obstáculos es precisamente éste.

El movimiento se demuestra andando; y el reposo, también, porque sin meneo no hay quietud. Los abrazos y las palabras están muy bien (de eso tenemos para dar y regalar en los archivos del periódico), pero mucho mejor será el compromiso militante, esforzado, sincero y cotidiano por alcanzar el objetivo anhelado de eficacia y unidad.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
miércoles 27 de mayo de 2004
27/05/2004 01:15 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes Hay 1 comentario.

26/05/2004

El istmo que viene

istmo.jpgMe reprocha a través del correo electrónico un buen amigo, y no obstante defensor a ultranza del purismo en la lengua, el hecho de que en este periódico llamemos istmo al espacio que une La Isleta con el resto de Gran Canaria. No le falta razón, porque en su más estricto sentido, istmo es “una lengua de tierra que une dos continentes o una península con un continente”, y no un islote por muy Isleta que sea a una isla o entidad geográfica similar. Desconoce, no obstante, este buen amigo que no todo en este mundo se rige por cuestiones de estricta definición académica y que la metáfora y la recreación de las convenciones atesoran, en muchos casos, un poder comunicativo y delimitador aún más eficaz que todo el léxico del DRAE en su conjunto, con perdón y reconociendo lo pelín exagerado.

Ignora, pues, el crítico comunicante que el de La Isleta istmo sí que lo es primero, porque Gran Canaria ostenta la condición de continente, aunque en miniatura, a decir de las postales;_y segundo, porque a los grancanarios parece ser que nos ha dado la real gana de así denominarlo, y es algo, pues, que resulta menester considerar. Por tanto, convengamos que el istmo de La Isleta lo es, aunque también en miniatura, como corresponde a un continente de idénticas proporciones, al menos hasta que la Academia estipule un término concreto para accidente geográfico tan particular.

En lo que sí estoy de acuerdo con mi amable reprensor es en el hecho de que la utilización de tal vocablo puede llevar a cierta confusión. En rigor no debería, pues no hay más que observar una fotografía aérea, o darse una vuelta por Ripoche o Santa Catalina para percatarse de que no hay más istmo que el que arde. Es decir, que no estamos ante la inmensidad de Suez o Panamá, sino ante esa estrecha, cosmopolita, multirracial y entrañable lengua de tierra conocida por Puerto de toda la vida, o casi. El nexo entre La Isleta y la capital, entre Las Canteras y Alcaravaneras. Pero algunos de los proyectos urbanísticos que se barajan para el lugar vienen a dar la razón al señor del email, en el sentido de que algunos parecen ver en el pequeño istmo de La Isleta una referencia continental sobredimensionada.

Se olvidan de la condición de miniatura que ostenta el istmo portuario y se entregan quizá alegremente a un diseño macroarquitectónico propio de una megalomanía desbocada de la que, por ahora, inquieta más lo poco que se sabe que lo mucho que resta por conocer. De hecho, lo que ha trascendido a la opinión pública son los aspectos generales, el marco al que deberá circunscribirse el proyecto que resulte ganador. En pocas palabras, que en un tercio de la zona del Puerto se podrán construir edificios de hasta treinta plantas. No se establece el número, pero sí su uso: hoteles, infraestructuras deportivas, torres de oficinas y aparcamientos. El setenta por ciento restante irá destinado, según las bases del certamen establecidas por la Autoridad Portuaria, Cabildo y Ayuntamiento, a espacios libres, y además, se construirá un muelle deportivo para mil embarcaciones.

Los tres PePes, Arnáiz José Manuel, Soria, ídem Manuel, y Luzardo Pepa, también, se han conjurado para hacer del pasaje a La Isleta un enclave de envergadura dentro de la megalópolis que sueñan. Ellos entienden por istmo lo mismo que nuestro interlocutor virtual. Lo que pone el Diccionario. Y si el Diccionario pone continente, pues se es continente y ya está. La etiqueta de isla ha quedado definitivamente desfasada. Lo que ayer fue mar y arena, mañana serán Woermann y rascacielos. Gran Canaria es ya continente, sin miniatura, así, a secas. Por decreto institucional.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
miércoles 26 de mayo de 2004
26/05/2004 01:32 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

25/05/2004

Levántante, anda

ULTIMA2.jpgAnda Gran Canaria en peso, menos los que, como yo, desbordados por las circunstancias, hemos decidido hace tiempo entregarnos a una especie de ateísmo futbolístico, pendientes del milagro de la salvación de la Unión Deportiva Las Palmas. En esta ocasión, claro está, se habla de milagro no como la intervención de la entidad divina, sino como la confirmación de las posibilidades que, calculadora en mano, aún ofrece eso que en el mundillo del deporte se conoce, a grosso modo, como las matemáticas. Da igual, pedirle a un equipo que sólo ha sido capaz de ganar un encuentro y de sumar cinco puntos en las últimas doce jornadas que reconduzca en tan solo cuatro partidos la situación es, en la práctica, exactamente lo mismo que postrarse ante Santa Rita para rogarle el favor para el remedio de lo imposible. En ambos casos, la razón arroja la toalla para ceder el protagonismo a lo sobrenatural, un mecanismo del subconsciente que se resiste a aceptar la cruda realidad y la tendencia, casi ineludible, hacia el desastre.

Estos milagros de andar por casa me recuerdan chistes de siempre, como aquel que relataba las peripecias de un sujeto que acudía diariamente a la iglesia a rogar por que le tocara en suerte un Gordo de la Lotería, hasta que alguna imagen del santoral, un tanto harta de las continuas peticiones del individuo, le espetó que, para empezar, lo menos que podía hacer era comprar un décimo; cosa que, al parecer, hasta entonces no había ocurrido. Es decir, que el verdadero milagro está en nuestro trabajo y en nuestra actitud ante la vida, en el esfuerzo y en la superación; aunque de cuando en cuando caiga la breva de un golpe de suerte fortuito. Es decir, que como bien expresó Lorca en lo que concernía a su inspiración particular, si las musas han de venir, que me cojan trabajando.

El Club Deportivo Tenerife llegó a esa conclusión muchas jornadas atrás, cuando precisamente compartía puesto de descenso con la Unión Deportiva Las Palmas. Antes que encomendarse a la Divina Providencia, decidió saltar a los terrenos de juego como si cada encuentro fuese el último, decisivo y determinante. El resultado es que hoy el famoso milagro (en este caso desgracia, la otra cara del espejo del prodigio) consistiría en que el cuadro que dirige Martín Marrero descendiese, en ningún caso su permanencia. La UD ha dado demasiada crédito a la fortuna y ésta se ha transmutado en fatalidad, lo que conduce inexorablemente a la desesperación y a la plegaria.
A la UD le tendría que salir todo bien y al resto todo mal para que se materializaran sus deseos. No es imposible, pero altamente improbable. En cualquier caso, para subvertir la inquietante proyección del destino que ahora mismo atenaza a los isleños los efluvios de ese milagro deben ser macerados sobre el césped y en el vestuario. No existe margen de error (no lo existió nunca, pero ahora menos), y aunque nos consta que la plantilla se esfuerza partido tras partido por el objetivo, el sacrificio debe ser elevado en esta tesitura a su grado sumo.

Milagro sí, pero en la portería contraria (la de la UD parece ya el altar mayor de Segunda). Es la diferencia entre el “levántate y anda”, que según cuenta la Biblia le bastó a Jesús para resucitar a Lázaro, y esa versión tampoco contrastada que apunta más bien a un “levántate, anda”, ante una supuesta actitud ociosa del de Betania. En ambos casos se trata de un milagro, el primero de carácter sobrenatural, y el segundo de extracción cotidiana. Ese es el único prodigio que hoy le vale a la UD, el del esfuerzo y el sudor, el del “levántate, anda”.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
martes 25 de mayo de 2004
25/05/2004 12:57 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

22/05/2004

Lady Leti

leti.jpgLo siento, pero toca. He estado eludiendo las referencias al enlace entre los príncipes de Asturias, don Felipe de Borbón y doña Letizia Ortiz, por dos razones fundamentales: una, por la distancia sentimental con que me coge todo esto; y otra, porque es tal el despliegue informativo y opinante en torno a la boda que uno pensaba que le iba a quedar poco o nada que añadir. Hoy es el gran día, para los novios, sus familiares y amigos y para toda esa mayoría de españoles que, abiertamente o en secreto, se van a beber las lágrimas ante el espectáculo. Yo no seré uno de ellos, aunque tampoco lo descarto, fundamentalmente porque ahora ando enredado en asuntos de bitácoras y páginas de Internet y, eso, quieran que no, me produce una satisfacción personal que dudo pueda proporcionarme el casamiento, por muy real que sea. Y menos aún, sin haber sido invitado.

Hoy toca hablar de las nupcias, en este caso por tres razones fundamentales: una, porque se trata de un asunto de Estado que ningún analista debe obviar; otra, porque ante la imposibilidad de regalar nada costoso, glamuroso, espectacular o estrafalario, no me parece mala opción la de este artículo, del que posiblemente la pareja no tenga conocimiento jamás (digamos, como bien expresó mi buen amigo Manolo González Mestisay en su día, que ellos nunca lo leyeron y que yo nunca lo escribí); y la última, porque para mi sorpresa, a pesar del maremágnum ninguna de las opiniones vertidas coinciden plenamente con la mía.

Esto probablemente haya que achacarlo a que, en realidad, no tengo opinión formada al respecto. Lo cual no quiere decir que el asunto me las traiga al pairo. Ni siquiera lo contrario. No puedo hablar desde el punto de vista republicano, porque sería como si un boxeador intentara marcarse una lección de fútbol; tampoco desde el monárquico, porque no es la mía ambición de cortesano; no opino desde la izquierda, porque allí se casan y mucho, y ahora se quieren casar más; ni tampoco desde la derecha, porque para eso están Aznar, Ussía o Ansón. No puedo tampoco hablar desde el pueblo, porque el pueblo ya habla por sí sólo, y quien se arrogue su portavocía está como para maniatarlo. Ni siquiera desde mi condición de periodista, porque ya me contará usted qué hace un periodista metido en asuntos de bodas. Para eso está ya el gremio del corazón, que no sale de una para meterse en otra.

Me queda, pues, sólo ese yo y mis circunstancias que precisara Ortega y Gasset. Y ese yo, como ya he dicho, está un tanto ausente del boato nupcial porque no representa una parte relevante de sus circunstancias. Con todo, debo expresar mi felicitación a la pareja y desearle el mejor de los futuros; es algo que, como el agua, no se le puede negar a nadie. Me caen bien, tanto la una como el otro, al igual que la práctica totalidad de la Familia Real. Felipe ha encontrado por fin ese referente en el que apoyarse y tras el que parapetarse de las habladurías. Y, o mucho me equivoco, o Letizia está llamada a convertirse en piedra angular de la política monárquica en el futuro inmediato. Desde luego, no parece que vaya a conformarse con un papel de Doña Sofía II, modosa y discreta. La Ortiz Rocasolano lleva sangre de periodista y no de una periodista cualquiera, sino la de una profesional inquieta y ambiciosa, digna representante de la mujer de nuestros días. Salvando las distancias (a favor de la española), es casi una Lady Di. Doña Leti tiene en sus manos la posibilidad de renovar y modernizar la imagen de la monarquía en este milenio, siempre y cuando logre evitar el desorden personal y ambiental que acabó con la de Gales. Don Juan Carlos deja el listón muy alto. Del éxito o el fracaso de la gestión institucional y popular de la nueva pareja dependerá probablemente la permanencia de ese modelo español de monarquía parlamentaria, tan ligado a nuestra democracia. Punto. Mi yo retoma sus circunstancias, y se vuelve a blogear.
Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
sábado 22 de mayo de 2004
22/05/2004 01:02 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

21/05/2004

Fotomatón laboral

fotomaton.jpgEl Tribunal Superior de Justicia de Canarias ha dado la razón al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria en su pugna por implantar el sistema de control laboral basado en el reconocimiento de la huella digital de los empleados. Fue un dispositivo promovido por José Manuel Soria en su etapa de alcalde y que contó desde un primer momento con el rechazo frontal del funcionariado. Ahora Pepa Luzardo sonríe e ironiza, que buena falta le hacía ya, ante una victoria judicial que permitirá, a su entender y al del TSJC, “un mejor servicio al ciudadano en términos de puntualidad, asistencia y permanencia”.

Los sistemas de control laboral a través de dispositivos electrónicos siempre me han parecido propios de ese mundo feliz que imaginó George Orwell en su día, me sugieren la deshumanización del trabajo y el automatismo de las conciencias. Primero pasamos de los seres a los nombres, de ahí a los números, luego a un código de programación y, finalmente, a la nada. Pero realmente nunca llegué a explicarme por qué los sindicatos municipales rechazaban precisamente el método del dedo infografiado, siendo como es, al igual que ese otro basado en la lectura de las pupilas, el más humano y personal de todos ellos. Ante la fría y despersonalizada tarjeta o a la firma en el registro de entrada, la calidez y el temperamento de esa leve extremidad en contacto con la célula fotográfica supone al menos un recuerdo de una humanidad perdida entre balances de gestión, productividades y rentas. Es una simbiosis hombre-máquina que nos introduce en el concepto de cyborg, el consenso entre el hombre y su creación, frente al de robot, en el que el ser humano desaparece definitivamente para dar paso al reinado del androide y el ordenador como nuevos señores del planeta.

Cierto es que el control dactilar dificulta la picaresca, el ficha tú que a mí me da la risa, por su condición digital de única e irrepetible. Pero ahí también radica su encanto, dentro de la maldad que supone, como ya hemos expresado, tal sometimiento de la humanidad a los mecanismos de la técnica. La banda magnética no podrá competir nunca con el pulgar, ni con el índice, el corazón, el anular o el meñique. Somos únicos, incluso para esto.

Ahora, si me dieran a elegir, yo optaría por un sistema aún más cálido de control, más amable, divertido e igualmente efectivo. Escogería, por ejemplo, el del fotomatón. Nuestro rostro es inconfundible, imposible de falsificar. Llegas al puesto de trabajo, te pones delante de la maquinita, ¡y flash!, tu foto en un segundo. La imagen iría directamente a la central de procesos para el dichoso control, y las mejores podrían ser expuestas en la cafetería o en recepción: Dolores, a las 08.00 horas (resacada que no veas); Mariano-08.15 (despeluzado); Juan-06.45 (tiene el reloj fatal); Yaiza-07.20 (expresivo corte de mangas); Laly y su multa por mal aparcamiento-08.30; Roberto y Mary-08.20 (nos invitan a una fiesta)... Se podrían hacer concursos de la foto del día, llevarse al niño y al marido, imprimir pósters para el despacho de la alcaldesa e incluso validarlas para el carné de conducir y/o de identidad. Seguro que el TSJC estaría igual de encantado. Miren al pajarito.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
viernes 21 de mayo de 2004
21/05/2004 00:46 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

20/05/2004

Las culpas

culpas.jpgNo hay nada como una buena culpa ni mejor solución a un problema que un buen culpable. Es la panacea de la eficacia. Si estalla una bomba, si naufraga una patera, si se incrementa el paro, si no nos invitan a una cena... basta con señalar a un responsable, y a dormir con la conciencia tranquila y la satisfacción por el deber cumplido. Es como si detrás de la culpa se escondiese la redención, como un sucedáneo barato de esa máxima que estipula que en el origen del problema está el remedio. Da igual que en la falta sean muchos o pocos los factores determinantes, sean más o menos quienes la hayan propiciado e incluso sea el propio delator uno de sus principales causantes. Ante el fracaso, basta con hallar al culpable, y ya está.

En el mundo han sido siempre más las culpas y los culpables que los problemas y remedios. Responsabilizamos a los meteoritos de la desaparición de los dinosaurios, pero aún no hemos sido capaces de diseñar un mecanismo de protección contra ellos; la Inquisición veía en las brujas, científicos y magos la causa de todos los males, y los quemaron, encerraron y torturaron, pero los males continuaron pululando por la Tierra; Hitler imaginó en su delirio que las culpas de la miseria aria eran de los judíos y promovió su exterminio, la miseria aria no había hecho más que comenzar; a Mao le dio por los libros, el arte y la historia, quiso hacer de China una sociedad libre pero sin memoria, un árbol sin raíces, desde entonces la cultura y filosofías milenarias chinas se han convertido en uno de los principales referentes del mundo occidental; Estados Unidos creyó ver en Sadam Hussein al mismísimo Lucifer y no paró hasta derrocarlo, apresarlo y exhibirlo, pero el mundo continúa siendo un infierno; Bin Laden dirige sus imputaciones hacia Occidente como promotor de las desgracias del mundo árabe, sus crímenes han logrado que la desgracia se convierta en masacre y rencor...

Las culpas son también domésticas. Todos somos susceptibles de culpa y capaces de culpar. Por tanto, las posibilidades estadísticas de cargar con responsabilidades son tan infinitas que a uno le extraña que no le endilguen más de las que ya sustenta. La culpa del precio de la vivienda la tiene el Gobierno, pero no sé ni cuántos gobiernos han cambiado ya y aún seguimos con ésas. La culpa de mi mal humor la tiene la vecina, pero desde que se mudó mi mal rollo no ha hecho más que aumentar. La culpa del cáncer la tiene el tabaco, pero el número de fumadores decrece a ritmo acelerado y la detección de tumores se multiplica en la misma proporción...

La culpa suele ser gratis, y quizá por eso se encuentre tan extendida. Además, la reacción en positivo a la culpa es la disculpa, si se da, y ya sabemos que eso tampoco arregla nada. Es decir, que la inutilidad de la culpa es sólo comparable a su proliferación. Y viene todo esto a cuento por el espectáculo culpabilizador al que nos someten CC, PP y PSOE en relación al fenómeno de la inmigración ilegal y el naufragio de pateras. Cuando gobernaba el PP en Madrid, CC y PSOE lo culpaban, mientras el PP canario negaba, ahora gobierna el PSOE_y el PP lo acusa mientras CC calla. Siguen llegando barquillas y continúan las muertes y los naufragios. Para los inmigrantes la culpa sea probablemente de sus gobiernos, del hambre o de las guerras. Del mal tiempo, de los negreros, de las mareas...

¿Y el mea culpa qué? Pues debe de ser la cenicienta. La niña pobre y olvidada de la familia Culpera. Vale, al igual que la disculpa, tampoco decir asumo toda la responsabilidad arregla absolutamente nada. Pero no me discutirán que, cuanto menos, resulta un ejercicio de humildad, responsabilidad y cordura de agradecer entre tanta balacera.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
jueves 20 de mayo de 2004
20/05/2004 00:06 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

19/05/2004

Tan cerca, tan lejos

cercalejos.jpgMarruecos ha sido desde siempre para el canario el vecino invisible, nuestra frontera oceánica inmediata, un Estado limítrofe que despierta por igual atracción e inquietud, capaz de generar estrechas relaciones y distancias casi infranqueables. De ese exótico reino regido por la monarquía alauí nos separan, fundamentalmente, acervos históricos y culturales. Canarias ha vivido siempre de espaldas al continente africano y Marruecos no ha sido una excepción, a pesar del trasiego casi subliminal de personas, ideas y costumbres en ambas direcciones. Las relaciones entre el Archipiélago y el norte de Africa han estado siempre mediatizadas por las políticas ejercidas desde el Gobierno central y por la presunta ambición expansionista del país más pro occidental del Magreb. Al contrario de lo que ocurre con Sudamérica o con la propia Europa, el margen de acción de los canarios en sus relaciones bilaterales con Marruecos ha sido escaso, bien por la presión ejercida desde Madrid, bien por una percepción errónea de lo que podríamos denominar, relativizándolo en lo que concierne a una comunidad autónoma, la estrategia diplomática del Ejecutivo regional. Los resultados para Canarias han sido casi siempre catastróficos: pesca, tomate, pateras... quizá pronto lo sea el turismo también.

La manifiesta solidaridad del pueblo canario con la causa del Frente Polisario ha sido otro de los escollos en los que han varado los distintos intentos de reconducir las prácticamente inexistentes relaciones oficiales con la nación magrebí. A los canarios nos unía mucho más con la vieja colonia española y siempre se vio en un Sahara independiente el contrapeso ideal a los ya mentados supuestos afanes imperialistas, primero de Hassan II y ahora de Mohamed VI.

Sin embargo, el panorama ha cambiado de forma radical. Canarias lleva algunos años esforzándose en tender el puente que hasta entonces ni siquiera había considerado. Esa nueva estrategia comenzó a fraguarse en la anterior legislatura, con el viaje de Román Rodríguez el pasado año, y ha cristalizado ahora con la recepción oficial de Mohamed VI_a Adán Martín. El primero tuvo que hacer frente a la delicada situación generada tras la denominada crisis de Perejil, mientras que el actual presidente de Canarias llega avalado por la simpatía mutua que se profesan el PSOE_y el Gobierno marroquí.

¿Por qué este viraje en la tradicional actitud canaria hacia su vecino del Este? Una vez más, la respuesta la encontramos en factores de carácter económico. Dos, fundamentalmente: los empresarios canarios están hartos de ser el trasero en el que Marruecos golpea a España cada vez que se produce una crisis bilateral, con los considerables perjuicios para la renta insular que ya hemos relatado; y, por otro lado, la economía canaria precisa de una proyección hacia el continente africano que pasa necesariamente por el reino alauí. Es decir, el desarrollo económico del Archipiélago pasa indefectiblemente por Marruecos. O, al menos, eso, es lo que consideran Gobierno y amplios sectores de la patronal.

¿Debe Canarias renunciar a esas relaciones, hipotecar su futuro en base a la supuesta enemistad encubierta marroquí, a su pretendido afán expansionista, a su escaso desarrollo democrático, a las diferencias históricas y culturales que nos separan, al apoyo al Frente Polisario o a la estrategia permisiva con nuestra inmigración ilegal? El debate se presenta apasionante. Pero mi planteamiento es desde ya de no rotundo. La historia, que es tan testaruda, demuestra que ningunear o despreciar a Marruecos ha servido de bien poco. Canarias debe estrechar lazos con su vecino, no sólo por lo beneficios que dicen puede reportarnos, sino porque sólo desde el conocimiento, el entendimiento y el diálogo se puede ayudar a superar también todos esos males que tanto les achacamos.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
miércoles 19 de mayo de 2004
19/05/2004 01:04 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes Hay 5 comentarios.

18/05/2004

Dale, Ramón

Ramon.jpgEurovisión es demasiado. Es el gran circo de la música europea, donde podemos encontrar desde reputados malabaristas de la armonía a esperpénticos payasos del show business, desde arriesgados trapecistas a taimados encantadores de serpientes. Muy poco en Eurovisión tiene que ver con el talento. No en sentido absoluto, desde luego, digamos mejor que el talento, que lo hay, está al servicio del espectáculo, y entonces se convierte más que en talento en talante, en capacidad buhonera para la fascinación momentánea, para el rapto emocional de una audiencia cachonda y estupefacta. Aquí te pillo y aquí te canto. Mañana ya se verá.
El prototipo de canción ganadora del festival es claro: música festiva, popera, con letra a noventa días, fresca, pegadiza, cantada en inglés e interpretada a) por chica adolescente de buen ver o b) conjunto o grupo dicharachero, cuanto más estrafalario, mejor. Lo demás está prácticamente abocado al fracaso, con las excepciones que todos conocemos, pero que no logran derivar un ápice el perfil de la estadística.
Otra consideración de relevancia en torno al certamen es la descarada influencia de los intereses políticos y del coleguismo regional. Consideración de la que siempre se había sospechado y especulado en tertulias, supermercados y cafés, pero que con la apertura a los países de la Europa de Este se ha visto confirmada y en grado extremo. País vota a país que a su vez le vota y vota a su vez al país de al lado sin cortarse un pelo al grito de “y a mis vecinos doce puans”. Toma ya carrera de solfeo. Factor éste del que las naciones occidentales comienzan a tomar buena nota –las tres máximas puntuaciones que obtuvo el canario Ramón del Castillo fueron de Francia, Portugal y Andorra–, algo que de poco les vale ya porque, quieran o no, han pasado a constituir la inmensa minoría.
Eurovisión viene a ser, pues, algo así como la OTAN del desmadre o la UE de la cursilería. Una feria, un circo o un mercado marginal en donde buscan consuelo los postergados en ese otro gran montaje que es la política. Ucrania, Macedonia o Letonia no pintan casi nada en la Comunidad Europea, pero ganar el festival compensa ampliamente su condición de Estado minimalista. En esto tiene mucho en común con la UEFA_y la Champions League: son atajos que toma el orgullo patrio para reivindicar a través del balón o del micrófono su existencia, vitalidad y presencia en el contexto internacional. Así el país se esté cayendo a cachos.
Ramón no debe sentirse, por tanto, herido, molesto ni fracasado. Eurovisión es un gran escaparate, pero no determina en absoluto ni la valía ni el futuro de sus participantes. De hecho, son muchos más los perdedores que han sedimentado una fructífera trayectoria musical que los ganadores: Julio Iglesias, Massimo Ranieri, Nicola di Bari, Mocedades, Olivia Newton-John, Albano, Silver Convention, Baccara, Braulio, Umberto Tozzi, Scott Fitzgerald, Domenico Modugno, Sergio Dalma, Nana Mouskouri, Raphael, Cliff Richard..., ¿pero quién se acuerda de Sèverine, Teach-In, Marie Myriam o Buck’s Fizz?, con perdón.
Ramón debe mirar al frente y centrarse en desarrollar esos valores que lo convierten en una de las principales promesas de la joven música española. Eurovisión es, como hemos visto, una prueba condicionada, sobre todo si se ve uno limitado por el empeño de TVE en exportar rumbitas, flamenco light, pseudosalsa y otras majaderías. Es lo mejor, junto a Tony Santos, Bustamante y Bisbal de la factoría de aspirantes a algo que es OT. Sólo de él depende que esto sea el fin de un sueño o el principio de una sólida carrera. Esfuerzo, constancia, dedicación, humildad... Por lo pronto, tiene nuestro apoyo y nuestra confianza. Al tajo, pues. Dale, Ramón, que sigues siendo un campeón.
Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
martes 18 de mayo de 2004
18/05/2004 02:42 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

15/05/2004

Estatutos y residencias

estatutos.jpgAdán Martín ha puesto la cuarta y se ha lanzado hacia el desarrollo del algunos de los aspectos más emblemáticos y polémicos del programa nacionalista. La reforma del Estatuto de Autonomía y el desarrollo de una ley de residencia especial para Canarias. El debate, pues, está servido, como lo ha estado siempre que se han tocado, siquiera de pasada, ambas propuestas. Un debate en el que el principal opositor ha sido hasta la fecha el Partido Popular, socio de Coalición Canaria en esta legislatura, y de cuyo silencio oficial al respecto cabe suponer consentimiento. De hecho, y a pesar de lo rimbombante de sus epígrafes, el contenido de ambas iniciativas es, en el caso de la reforma estatutaria, bastante burocrático y moderado, circunscrito prácticamente a la transferencia de algunos aspectos clave de la Administración y muy distantes de los procesos de conformación nacional que promueven vascos y catalanes; y, en el capítulo de control de la residencia, notablemente difuso y desvertebrado.
Cierto es que algunas voces populares se han alzado ya contra la segunda de las propuestas, que consideran un error de bulto o directamente un disparate, contraria a la libre circulación de personas e imposible de llevar a la práctica. Pero lo cierto es que el presidente del Gobierno del que forman parte ha puesto rumbo hacia dichas metas sin que hasta el momento tengamos noticias de crisis en el Ejecutivo, de abandono del pacto o de moción de confianza. Es decir, que el partido de José Manuel Soria secunda en la práctica lo que rechaza en la teoría y en sus manifestaciones públicas. Algo similar a lo ocurrido con la policía autonómica.
La coyuntura juega también un papel decisivo en la iniciativa gubernamental. Por un lado, el proceso de reformas autonómicas avalado por José Luis Rodríguez Zapatero y en el que Canarias no quiere ejercer de convidado de piedra. Es algo que ya ha reconocido el propio Martín y que parece conveniente al interés general, siempre y cuando, eso sí, la reforma vaya dirigida a mejorar los mecanismos de la Administración regional y las expectativas sociales, culturales y económicas del conjunto de los canarios, y no sólo de la clase política o empresarial, como ha venido siendo la tónica en estos últimos veinticinco años.
En lo que a la llamada ley de residencia se refiere, todo parece indicar que se trata de un brindis al sol forzado por la delicada situación económica que atraviesan las Islas y de la que ya nos ocupamos aquí esta misma semana. Cortina de humo. Porque, a estas alturas, achacar a la presencia foránea todos los males de la economía local supone una actitud peligrosa y equivocada. Desde luego que algo falla y que el Archipiélago debe establecer algún mecanismo de control para evitar los desmanes que se producen en sus fronteras, pero esto no debe ocultar las verdaderas causas que nos han conducido a la grave situación por la que atravesamos. Han sido los nacidos en nuestra tierra quienes han administrado las ayudas europeas, quienes han inventado la RIC y no han velado por su cumplimiento, quienes han hecho de los planes de formación y empleo el desastre que son, quienes han dilapidado el erario público en gestiones cuanto menos disparatadas como Tindaya o espectacularmente deficitarias como ha ocurrido en Sanidad, quienes se enriquecen de forma especulativa o quienes prácticamente han acabado con nuestro patrimonio natural, por citar lo primero que se me viene a la cabeza. Y si han sido de fuera, ha sido en connivencia con los nuestros.
Así que desarrollo y control sí, pero sin populismo ni demagogia, haciendo gala de la responsabilidad y la sensatez que deben caracterizar a todo gobernante. No pretender señalar la paja que luce el ojo ajeno sin atender primero la viga que ciega el nuestro.
Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
sábado 15 de mayo de 2004
15/05/2004 01:59 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

14/05/2004

Misión en Canarias

mision.jpgY si somos los mejores, bueno y qué (estribillo). Canarias fue protagonista de la primera sesión de control al Gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero y lo fue a lo grande, hala, sin cortarnos un pelo, a lo Starsky y Hutch, Corrupción en Miami. Digamos que Paulino Rivero fue Starsky y que Juan Fernando López Aguilar hizo de Hutch. Digamos que el guión estuvo a la altura de los actores, un desastre. Y digamos también que la fotografía fue de ésas de serie C, cuasi pornográfica, y, claro, así no hay forma de que el cine canario trascienda más allá de nuestra fronteras. (Estribillo)
Por partes. La cinta comienza con un Starsky (permítanme que utilice la nomenclatura de ficción) exigiéndole a Hutch que retire o demuestre sus afirmaciones sobre el estado de corrupción que impera en la política archipelágica. La frase que no pasará a la historia del séptimo arte es digna del mismísimo Bogart: “En las Islas se cuecen negocios millonarios con la complicidad de los poderes públicos”. Tócamela otra vez, Sam, la canción. Hutch no sólo no retira ni demuestra, sino que devuelve la pelota en formato de dossier de prensa con manifestaciones de José Carlos Mauricio (en este caso un extra) y del propio Starsky en referencia a Dimas Martín, a quien Hutch considera poco menos que la encarnación del Joe Dalton de Lucky Luke. (Estribillo).
El argumento deriva en acusaciones mutuas, en lecciones sobre el Código Penal y en un mal rollito que no veas. Tal que La Pasión de Cristo de Mel Gibson, pero con menos sangre y más violencia (verbal, se entiende). Total, que termina la entrega sin que el espectador se entere absolutamente de nada más que de que en Canarias corrupción la puede haber, aunque su existencia no esté en absoluto demostrada. Toma, y en Algeciras, Groenlandia, El Bajo Volta, Miami y Armenia. Es tan amplio el abanico de la posibilidad. Debe de ser que la cosa Continuará, como en esos malos telefilmes de televisión, aunque al montador se le olvidó colocar el rótulo. Si es que es de pena. (Estribillo).
Dados los afiches y los tráilers, la sesión se presentaba un poco más entretenida o brillante. Pero ni ésas. Se me atragantaron las palomitas al primer cuarto y la señora de al lado comenzó a roncar pasadas dos o tres escenas. Un muermo. Ciertamente, uno esperaba una joya de la cinematografía mundial, una confesión de ésas que hacen estremecer a la audiencia, en plan Sherlock Holmes: “El asesino es el mayordomo” o a lo Scarlett O’Hara: “Pongo a Dios (ponga cada uno la deidad o la realidad que le parezca) por testigo de que jamás volveré a acusar sin pruebas”. Y no este remedo de Mortadelo y Filemón, muy disparatado, esperpéntico y tal, pero sin ninguna consistencia. (Estribillo).
¿Pero qué hacen un ministro y un portavoz de CC enredados en tan protocutre comedia, dejando el nombre de Canarias a la altura del Chicago de la Ley Seca? Dejemos el asunto en manos del mejor, del más eficiente detective con que cuenta la investigación nacional. ¡Que se venga Torrente un par de días, chavales!, a investigar a las Canarias y sus delincuencias. Misión en Canarias, no te digo. El pelotazo comercial del verano. ¡Torrente y El Fary, qué lujazo! Apatrullando la comunidad. (Estribillo y dos piedras).
Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
viernes 14 de mayo de 2004
14/05/2004 00:36 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes Hay 1 comentario.

13/05/2004

Algo se mueve en Canarias

semueve.jpgAlgo se mueve en el Archipiélago, pero desgraciadamente no en las esferas (no caerá esa breva) de la economía, la política, la sociedad o la cultura. Hablamos de sismología y vulcanología, fenomenologías que para la mayoría de los ciudadanos se habían convertido prácticamente en exóticas, a pesar de la intensa relación entre ellas y la génesis, evolución e historia de las Islas. Los movimientos sísmicos han sido compañeros de viaje del canario, en eso que hemos definido como el reino del seísmo silente, con mayor o menor virulencia. En el primer caso, siempre relacionados con erupciones volcánicas. La profusión de pequeños terremotos en los últimos tiempos, localizados en la mayor parte de las veces bajo el mar, ha dado paso a una actividad descarada y alarmante en tierra firme. Hace seis meses fue la isla de Gran Canaria la que se vio sacudida por un temblor de proporciones estimables que provocó el pánico entre la población. El martes le tocó el turno al norte de Tenerife, con cuatro sacudidas principales que alcanzaron 1,7 grados en la escala de Richter. Y ahora se detecta movimiento de magma a escasos tres kilómetros de profundidad en el mismo lugar.
Las señales parecen claras, algo está ocurriendo bajo nuestros pies, y todo parece indicar, tal y como ya ha advertido la comunidad científica, que se trata de una erupción volcánica localizada en la isla tinerfeña. Una erupción que los expertos auguran “tranquila” y para la que el Gobierno regional ha decidido prepararse activando el plan de prevención de riesgo volcánico que, inexplicablemente, no se había atendido desde 1996. Es algo que relaja (la activación, desde luego, no la dejación de los últimos ocho años), en la medida que puede relajar la certeza de encontrarnos ante un fenómeno de estas características. Es decir, que al optimismo de los científicos sobre esa erupción “tranquila” y a la relativa celeridad del Ejecutivo por articular las medidas de prevención y protección –recordemos los innumerables movimientos leves que se han venido produciendo y que fue la noche del pasado 28 de octubre cuando la tierra dio su primer gran aviso–, hay que contraponer la certidumbre histórica de que ante este tipo de manifestaciones de la naturaleza no se puede estar seguro de nada. Ni de que sea “tranquila” ni de que sea violenta, ni de si desbordará las previsiones o de si tan siquiera hubiese sido necesario activarlas.
Por tanto, debemos estar preparados para la peor de las circunstancias (para le mejor nos basta con comprar un paquete de pipas y sacar entradas para el espectáculo) y no escatimar esfuerzos en la ejecución de los planes pertinentes, que deberán desarrollarse hasta sus últimas consecuencias, al más alto grado de definición y cumplimiento, de ésos de alerta roja. Al menos, hasta que los estudios y los hechos señalen la verdadera dimensión del fenómeno.
La naturaleza no suele dar dos oportunidades y las señales resultan evidentes. Comentábamos en esta misma sección en octubre, tras el terremoto de Gran Canaria, algunos de los defectos esenciales que en aquella ocasión quedaron al descubierto, cuales eran la escasez de centros de observación sísmica y el flujo de comunicación en casos de catástrofe del teléfono de emergencia 112. Ahora hay que ir más allá. Sin alarmismo, pero con decisión y diligencia. Pues no es la llamada a la prevención lo que degenera en alarmismo, sino la dejación, el desprecio al riesgo y la indolencia. Eso que hace que todo se ponga en marcha cuando ya es demasiado tarde. Es un proceder que se nutre del lamento, la disculpa y la dimisión. Pero eso, la verdad, no nos sirve para nada.
Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
jueves 13 de mayo de 2004
13/05/2004 00:48 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

12/05/2004

Haya paz

hayapaz.jpgLa carrera por la presidencia de la Confederación Canaria de Empresarios ha comenzado. Sebastián Sánchez Grisaleña, representante de la pequeña empresa que se aglutina en torno a Cecapyme ha dado un paso al frente presentando su candidatura, una vez fracasados los intentos de consensuar una lista única. Mala cosa. No la presentación de Grisaleña, desde luego, que nos parece, más allá de las luchas intestinas que imperan en la patronal de Las Palmas, un gestor entregado en cuerpo y alma, como buen guardameta que fue, a la defensa del marco de las pymes; sino el hecho de que, una vez más, y si un pacto de última hora no lo evita, nos enfrentemos a otra de esas luchas fratricidas por el poder en la cúpula del órgano que representa al empresariado. Poco se sabe de cuántos y quiénes acompañarán a Grisaleña en esta aventura electoral. Por lo pronto, todos coinciden en que Mario Rodríguez, del sector de las clínicas privadas, será uno de ellos, encabezando un proyecto que cuenta con el mayor número de adhesiones. Pero es algo más que previsible que no sean sólo ellos dos los que pujen por el cetro de oro de la cúpula empresarial.
Las opciones que barajaban la presencia de otras importantes figuras como Oliver Alonso, Roberto Góiriz o Alberto Cabré, recientemente nombrado presidente del Círculo de Empresarios, por cierto, se han difuminado en ese intento de alcanzar el consenso para dar paso a una segunda columna de candidatos con menor incidencia pública y, por tanto, menos susceptibles de despertar recelos en las distintas facciones. Con todo, a día de hoy nada es descartable. Ni que algunos de los que se dan por retirados acaben finalmente postulando su designación, ni que aparezca algún gallo tapado, ni que se produzca el tan ansiado, pero a la vez esquivo, acuerdo entre los distintos sectores que luchan por el control de la patronal.
En cualquier caso, el mensaje es el mismo desde las elecciones que dieron el triunfo hace ya casi tres años a Antonio Rivero: no más espectáculos. Es una idea que he venido manteniendo desde entonces y que he expresado reiteradamente desde el último y tristemente famoso almuerzo de Navidad de la Confederación, en cuyo contenido no voy a detenerme por conocido y por la delicadeza y mesura que deben marcar el debate en el que nos hayamos inmersos.
El Archipiélago en su conjunto, y la provincia de Las Palmas como referencia inmediata, ni puede ni debe permitirse fisuras tan amplias como las que presenta su tejido empresarial. Más allá de personalismos excluyentes o de objetivos y líneas estratégicas disidentes, hay un proyecto común que se llama Canarias para el cual no sólo es necesario el esfuerzo conjunto, sino la unión en torno a ciertas premisas básicas. Sólo desde la unidad –que no implica evidentemente sometimiento o renuncia de ningún tipo, sino más bien entendimiento y generosidad– es posible construir esa economía fuerte, abierta y fiable que precisamos todos, desde el más desasistido de los parados hasta el más influyente hombre de negocios.
Reiteramos, por la importancia que merece, que sean cuales sean las propuestas y sea cual sea la resolución, la paz empresarial es el único camino válido para el futuro. Si es a través del consenso, mejor. Si es merced a una presidencia respaldada por la mayoría de los sectores, también. Pero es hora de desterrar actitudes cicateras y miopes que no conducen más que al estancamiento y la regresión. El futuro precisa de emprendedores audaces y de amplias miras. Los reinos de taifas estaban bien, si acaso, para aquellos oscuros tiempos del cólera. Pero eso ya se acabó. Hace tiempo. Aunque da la impresión de que algunos aún no se han enterado.
Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
miércoles 12 de mayo de 2004
12/05/2004 20:05 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes Hay 3 comentarios.

11/05/2004

La sigla de (la) moda

moda.jpgEl PSOE, Partido Socialista Obrero Español, es desde hace tiempo PSE, sin esa o proletaria que dio vida y sentido a su constitución en aquella convulsa mitad del siglo XIX. Lo confirmó Felipe González en el XXVIII Congreso de la organización, renegando del marxismo y zambulléndose en las agua de una socialdemocracia a la europea, y lo pretende subrayar José Luis Rodríguez Zapatero en el próximo XXXVI Congreso, renegando a su vez de la socialdemocracia y abriendo las puertas a lo que Manuel Sánchez definía ayer en El Mundo como un “republicanismo ciudadano”.
La renuncia de los socialistas a las tesis marxistas que impregnaron la formación durante su primera centuria de existencia se produjo en el marco del retorno de la democracia a nuestro país. Sus pretextos ideológicos fueron entonces la urgencia estratégica de ocupar el espacio de centro para lograr el asalto a La Moncloa y la necesidad de adaptarse a una sociedad en la que, a decir de los ponentes en la asamblea, las fronteras entre las clases sociales se había difuminado. Ahora, tras protagonizar un período de oposición marcado por el retorno de los viejos lemas (muy pocas veces comunistas, independentistas y republicanos habían aplaudido tanto y a la vez), la cúpula socialista reemprende su rumbo histórico hacia el limbo del bipartidismo de alternativas cuasi imperceptibles en el marco de las democracias parlamentarias sustentadas por el capital. Es una actitud coherente que nadie les puede reprochar, ya que responde a la evolución iniciada veinticinco años atrás y a lo que demanda su masa social.
El Partido Socialista ya no es aquel que fue fundado en una taberna de la madrileña calle de Tetuán por un puñado de obreros (quince linotipistas, entre ellos Pablo Iglesias, un marmolista y un zapatero, qué casualidad), amén de cuatro médicos, un doctor en ciencias y dos joyeros. Hoy el PSOE responde más a las necesidades y exigencias de intelectuales, profesionales liberales, ejecutivos y artistas, dentro de esa casa común del buen rollito que viene a ser la izquierda. Es decir, hoy los médicos, los doctores y los joyeros han relegado a un segundo plano a los linotipistas, marmolistas y zapateros, excepción hecha de José Luis. O no. Vaya usted a saber.
En cualquier caso, la premisa de los socialistas, como la de cualquier otro partido que no abogue por el suicidio en el marco político actual, es la de mantenerse en el poder y acaparar el mayor número de enclaves de influencia. Para ello resulta esencial llegar a los sectores más amplios de la población, aunque se deba recurrir al camaleonismo, la indefinición ideológica o la ambigüedad. El partido moderno debe ser el partido de moda, y por tanto resulta imprescindible rendirle culto a la moda también. Es entonces cuando el fin se confunde con los medios (también los de comunicación) y obtenemos esa mezcolanza entre ideología, marketing, pancarta, conspiración, espectáculo y el casi todo vale que impregna la política contemporánea. Sólo los ilusos o los indocumentados podrían esperar otra cosa.
Es la misma carrera en la que se faja el Partido Popular, pero en el ámbito de la casa común del rollito serio que es la derecha. Una carrera de relevos por el poder y la moda. Una competición en la que los socialistas llevan las de ganar, porque al contrario que los conservadores, para ellos estar a la moda no supone una actitud forzada ni vergonzante. Es diríamos su vocación. Una vocación que se verá refrendada los próximos 3 y 4 de julio en el XXXVI Congreso Federal. Ni marxismo ni socialdemocracia, republicanismo ciudadano. Ni Versace.
Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
martes 11 de mayo de 2004
11/05/2004 00:50 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes Hay 1 comentario.

08/05/2004

Libertad sin ira

libertad.jpg¿Realmente la habrá? Mucho que temo que el estribillo de Jarcha, aquel grupo entre hippy y agrofolk que puso banda sonora a la Transición española, no dejará de ser nunca la manifestación de un delirio utópico. Si partimos de que la libertad se conquista, hablamos de confrontación. Y toda confrontación conlleva vencedores y vencidos. Ya lo decía Silvio Rodríguez en su inolvidable Pequeña serenata diurna: “Soy feliz, soy un hombre feliz y quiero que me perdonen en este día los muertos de mi felicidad”. Cambiemos felicidad por libertad y tendremos una ecuación de similar planteamiento e idéntico resultado. La violencia no se traduce sólo en agresión física. Las conquistas y los ataques se nutren de múltiples armas. Está la violencia oral e incluso la gestual. La indiferencia, la neutralidad y hasta la no violencia propugnada por Jesucristo, Mahoma, Buda, Mahatma Gandhi o Martin Luther King han supuesto enormes confrontaciones en la historia de una humanidad que no tolera la disidencia, por muy pacífica o amable que ésta sea.
Conscientes de esta premisa, las naciones y las facciones han hecho siempre de la libertad bandera de su causa, aunque ésta fuera la aniquilación, el exterminio, el sometimiento o el holocausto de otro pueblo o del suyo propio. Incluso cuando lo que se busca es dinamitar la libertad, es la libertad la que aparece como estandarte. Bin Laden propugna su libertad, y George Bush, la suya. En ninguno de los dos casos estamos ante líderes de la resistencia pasiva o de la no confrontación. Las suyas son guerras en el más amplio sentido de la palabra. La una, ungida por el poder divino, la otra por el del capital. Ambas son guerras cruentas y fratricidas. Desde que cae el primer ser humano todas lo son.
Por eso, las imágenes de la barbarie a la que son sometidos los presos iraquíes no pueden sorprender a nadie. Ojo, he dicho sorprender, no impresionar, horrorizar, ofender o escandalizar. Que no sólo pueden, sino que deben a poco que uno conserve el más mínimo poso de humanidad. Quien crea que la guerra, sea ésta cual sea y sea ésta en nombre de lo que sea, se limita a bombardeos selectivos y daños colaterales no es más que un iluso o un ciego.
Si no han salido imágenes de estas características con anterioridad o no han salido en mayor cantidad es simplemente por el control que ejerce la Administración USA sobre los medios de comunicación, presión a la que muchos de estos medios sucumben con gusto en su encendida militancia norteamericana.
Particularmente a mí todas las imágenes de las guerras me resultan terribles. Ya sean las de los niños cuajados de metralla, de fosas comunes, de edificios gigantes que se vienen al suelo arrastrando en su caída a miles de rostros desesperados, de ejecuciones en directo, de andenes sembrados de carne y silencio, de familias enterradas bajo los escombros, de civiles vejados, de ataúdes abanderados, de toques de queda, de hospitales dinamitados, de torturas indescriptibles, de odios exacerbados... Todas me resultan dantescas, inadmisibles y despreciables. Pero entre la muerte a pecho abierto en el fragor de la batalla y la agonía del indefenso ante el sadismo de sus captores media un enorme abismo. La distancia que se separa al ser humano empujado a la violencia de la perversión y el crimen. Porque es el trato que dispensamos a nuestros enemigos en situación de ventaja el que nos da la medida de nuestro concepto de libertad. Si esto es todo lo que pueden ofrecernos Bin Laden y Bush yo me sigo apuntando al delirio utópico de Jarcha. Que no por delirante o utópico deja de ser un ideal de ésos a los que vale la pena sumarse dentro de la locura colectiva que consume a este planeta.
Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
sábado 8 de mayo de 2004
08/05/2004 00:05 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes Hay 1 comentario.

07/05/2004

Pero si hablan y todo

sihablan.jpgSaludamos desde esta bicolumna diaria de las buenas horas a José Segura, nuevo delegado del Gobierno en Canarias, más que nada porque el hombre ha logrado romper una de esas terribles certezas que la política de andar por casa había grabado en mi mente en los últimos años: los delegados del Gobierno no hablan (cópiese esto cien veces). Ni en voz propia ni a través de sus gabinete de prensa.
Hoy respiro aliviado porque, una vez superados el malestar y la desazón periodísticos que provoca el autismo institucional, lo que realmente a uno llegaba a preocuparle es que ese mutismo exacerbado pudiera acabar haciendo mella en la salud del enrocado. Y uno no le desea el mal a nadie, así sea delegado, ministro o presidente de tu comunidad (de vecinos que conste, al otro tampoco).
Segura ha dado el do de pecho. Ha hablado y hasta por los codos de los múltiples problemas que afectan a la región y en los que tiene responsabilidad directa el Estado. Habló de mejorar la eficacia de la Administración, de inmigración, de los recursos de las fuerzas de seguridad, de la ayuda al emigrante canario y de la necesaria colaboración con el Gobierno de Canarias en la búsqueda de soluciones. También se puede decir que por hablar que no quede, pero hombre y mujer, estará usted conmigo en que por algo hay que empezar. Y uno se siente más movido a esperar algo de quien te habla antes de quien te evita, aunque sea por esas cosas de la cercanía, la transparencia y la afabilidad. Que luego te vende humo, cabe la posibilidad. Pero tampoco nadie puede avalar el dicho de que el calla, otorga, porque en estos casos suele ocurrir que terminas siendo consciente de que has comprado humo cuando ves el fuego. Y, claro, es ya demasiado tarde.
Ojo, no es ésta una crítica velada a la labor de Antonio López durante sus años al frente de la Delegación. De hecho, la suya fue una labor discreta que se movió dentro de los parámetros de lo que se ha dado en llamar políticamente correcto. De corte anacoreta, pero longeva. Criticada, más no contestada. Serena, y a la vez exasperante. Secreta, casi, y sin embargo pública. De hecho, no podemos poner en tela de juicio sus logros porque, simplemente, no sabemos cuáles son. Su escasa, pero siempre educada, relación con la prensa y la opinión pública se limitó a los actos oficiales y a la comunicación de las cifras oficiales cuando fue menester.
Segura tiene la palma. El nuevo responsable de la Administración del Estado en Canarias tiene la oportunidad de dar un paso adelante y de corregir, si se lo propone, el desaguisado que en materia de seguridad ciudadana, prisiones e inmigración soporta el Archipiélago. Pero, efectivamente, no basta con hablar. Bastará ver si su talante (marca Acme ZP) se mantiene una vez comience Madrid con las rebajas. Y si su capacidad de gestión y eficacia están a la altura de sus dotes para la oratoria. No estaría nada mal. Supondría acabar con otro de mis prejuicios ante la cosa pública: los delegados del Gobierno no solucionan problemas (bórrese esto cien veces). O sí.
PD: Lo mismo va para Carolina Darias, la vigorosa levedad hecha subdelegada, y para Carlos González, a quien por ahora no tengo el gusto de conocer.
Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
viernes 7 de mayo de 2004
07/05/2004 00:04 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes Hay 1 comentario.

06/05/2004

Paraíso a la deriva

paraiso.jpgLa cosa está muy pero que muy malita. Echar un vistazo a los titulares de la prensa del Archipiélago, así como escuchar y ver los informativos que en esta tierra fragmentada lo son provoca una sensación de espanto imposible de soslayar. El paro, ese mal que en Canarias se ha vuelto crónico, aumenta sin tino; mientras, el empresariado se muestra abiertamente pesimista ante la evolución de una economía que aún se debate entre el modelo decimonónico del ombliguismo insular y el enganche al tren de la unidad regional como única interlocución válida para el desarrollo dentro y fuera de nuestras fronteras.
Es difícil hacerlo tan rematadamente mal, sembrar el descontento tanto entre el asalariado como entre los empresarios, pero aquí, entre todos (me incluyo, nos incluyo, por si alguna parte de culpa nos toca soportar) lo hemos logrado. Europa tropical, naturaleza cálida y paraíso. Cuánta soflama bananera, perdón, platanera (más sabrosa y con pintitas a decir de Loles León, Arguiñano y compañía). Soflama de la familia de las musáceas en cualquier caso, es decir tercermundista y grotesca, para un pueblo que se da de bruces cada día contra una realidad tan terca como los datos, las percepciones y las estadísticas.
Somos la región con la mayor tasa de desempleo de España, sólo superada por Extremadura y Asturias. Somos la región en la que el paro sube sí o sí mes tras mes, y si en alguna ocasión se produce el milagro del descenso, éste es tan insignificante que casi mueve a risa. En el pasado mes de abril nos atribuimos el dudoso honor de ser la única comunidad en la que el empleo sufrió retroceso, en este período incluso Extremadura y Asturias lograron rebajar su cuota de cesantía, casi en la misma proporción en la que nosotros la aumentamos. Somos también la región en la que la confianza del emprendedor se sitúa nada menos que nueve puntos por debajo de la media. Y somos la región en la que la patronal se contentaría con que se mantuviera la estabilidad, descartando la posibilidad de avances sustanciales por improbable o quimérico.
¿En qué se está fallando? Visto lo visto, cabría decir que en todo. Sindicatos y empresarios han esbozado en sus reacciones algunas de las posibles salidas a este naufragio potencial. Se apunta a una corrección de las políticas económica y de empleo del Gobierno autónomo y a la diversificación del tejido empresarial como alternativa al monocultivo de turno (ese ídolo de barro de la economía canaria), en este caso el turístico. Se recurre también a la llamada a la movilización social e incluso a la limitación de obra foránea como fenómeno que frena, a decir de quienes así lo entienden, el acceso al trabajo –a pesar de que las afiliaciones de inmigrantes a la Seguridad Social suponen sólo un nueve por ciento del total–.
Es una tarea que requiere del esfuerzo de todos. Pero ciertamente es el Ejecutivo quien debe acometer un plan de choque urgente, modificando de raíz lo que haya que modificar para impedir que la situación se le vaya definitivamente de las manos. Aspectos como el destino y efectividad de las ayudas e inversiones europeas, esa especie de camelo consentido sin objeto determinado que es la RIC o los inútiles y desfasados planes de formación y empleo son algunas de las lagunas (océanos diríamos) de este y anteriores gobiernos de la comunidad. Adán Martín y José Manuel Soria,
socios máximos del poder regional, han hecho de la gestión escaparate de su acción política. Pues que se note. Porque esta gran empresa de todos que se llama Canarias va proa al marisco. Tal que un paraíso a la deriva.
Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
jueves 6 de mayo de 2004
06/05/2004 14:16 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

05/05/2004

La 'fonrisa' de La 'Fioconda'

fioconda.jpgLa de La Gioconda es, además de enigmática, una sonrisa forzada. La Mona Lisa no tenía dientes, como lo leen, y cuentan que a Leonardo le costó lo suyo diseñar el gesto para que, a la par que misterioso e inteligente, resultara pelín sensual. Algo imposible si a la bella dama le asomaran las encías tal cual, desnudas y desdentadas. Es por eso, quizá, la única sonrisa de labios apretados que recuerdo. Bueno, esa y la de Aznar, pero en este último caso podría decirse que el bigote actuaba de elemento plástico colateral en la conformación del retrato. El rasgo burlesco de la joven napolitana es un, como si dijéramos, “ya verás tú la alegría que te llevas como abra la boca, simplón”. Pobre Mona Lisa.
Sé que las hipótesis sobre la personalidad y el sentido del magistral cuadro de Da Vinci son múltiples y algunas hasta bien documentadas. Hay quien sostiene, incluso, que es el propio autor, despojado de barba y de arrugas, quien, ligeramente travestido, aporta la imagen en lo que sería prácticamente el primer autorretrato glam de la historia del arte. Sobre la sonrisa también se barajan innumerables interpretaciones: el otorrinolaringólogo estadounidense Peter Pastore propuso a mediados del siglo XX que la legendaria sonrisa de la Gioconda era el síntoma de un principio de Anginas. Afirmaba que la contracción en los labios de la modelo es la misma que observó en pacientes que pasaron por su consulta, con molestias en la garganta. Otros médicos han atribuido su sonrisa a que era asmática o a que las amígdalas dilatadas, un tumor, la alergia al polen o un trastorno psiquiátrico que causa la sensación de un nudo en la garganta, obstaculizando la respiración normal. Para el doctor Kenneth Keele, muestra la satisfacción de una mujer embarazada. Aunque en 1953, durante un congreso de optometría, se explicó que Freud estaba equivocado porque Mona Lisa sonríe de ese modo a causa de la miopía de Leonardo. También se ha afirmado que la misteriosa dama debió padecer una enfermedad que paralizó un lado de su rostro. Ganas de complicarse la vida, la Gioconda no tenía dientes, y se acabó. De ahí el nombre: Mona, porque era guapita de cara (según los gustos de la época, digo yo) y Lisa, por su dentición mellada.
Ahora, que se cumple el quinto centenario de la pintura más famosas de todos los tiempos, un grupo de científicos británicos va y desarrolla una técnica para generar dientes a partir de células madre extraídas del propio paciente. A buenas horas, diría la desdichada Gerardini, el propio Da Vinci y la inmensa legión de desdentados que en este mundo lo han sido, personas abocadas al escarnio, el fefeo (La Fioconda ef una pafada) y al caldito, y en épocas más recientes a la ortodoncia invasiva y el quita y pon.
La ciencia adelanta que es una barbaridad, y el arte no le va a la zaga. De la política podríamos decir lo mismo. Ahí está ese pedazo de sonrisa zapatera o zapateriana, que no zapatista, proclamando a los cuatro vientos que dientes hay para lo que haga falta, mientras no se caigan o no se los parta alguien primero, líbrenos Dios, Buda y Alá de tal tragedia.
La investigación genética habría evitado, de haberse desarrollado en pleno Renacimiento, las penalidades de Da Vinci para captar el encanto de aquella sonrisa desdentada. Pero también nos hubiera privado del disfrute y de la discusión en torno a una de las mayores obras de arte de todos los tiempos. Es la contradicción inherente a nuestra condición humana, a la misma condición dialéctica por la que se rigen las leyes de la naturaleza. Por un lado se da y por el otro se quita. Todos con mordedores y babeando a los sesenta años: “Es que me están saliendo los dientes”. Pardiez. Puede que usted también sonría al leer este comentario, y no se lo reprocho. Es más, ya puede hacerlo sin vergüenza ni rubor. A mandíbula batiente.
Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
miércoles 5 de mayo de 2004
05/05/2004 14:23 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes Hay 1 comentario.

04/05/2004

Degradity show

show.jpgJuré que no volvería a hablar más de ellos y, de hecho, la insumisión televisiva a la que gustosamente me he entregado en los últimos meses me ha ayudado sobremanera a mantener el compromiso. Los llamados reality show, ese invento surgido de la entrañas del norteamericanismo profundo, no son ni show ni reality, ni espectáculo ni realidad. Su carga de desprecio hacia las relaciones humanas, su poco afán ético y pedagógico y la ambición desmedida de quienes manejan sus hilos dejan al peor de los culebrones a la altura de un clásico de la cinematografía mundial. Juré no volver a hablar de ellos, pero he vuelto a caer en la trampa. Han bastado cinco minutos de intento de reconciliación con la pequeña pantalla para concluir que, lejos de la regeneración, el panorama de la televisión en España sigue sin tocar fondo en su caída libre hacia la memez, la especulación sin escrúpulos y la indignidad.
Mi último sobresalto lleva por título La casa de tu vida, o algo así y, como muchos de ustedes ya sabrán, se basa en la puja de no sé cuántas parejas por hacerse con el premio que, en formato inmobiliario, pone en liza la producción del programa. Es decir, que aprovechando uno de los grandes dramas que soporta este país, como es la dificultad de los jóvenes para acceder a una vivienda, esos talentosos cerebros que se han hecho multimillonarios a costa de vender carne fresca y bronca generalizada han decidido continuar torturando a los televidentes y a los propios concursantes con un encierro de no sé tampoco cuántas semanas para ver quién insulta más a quién, quién se enrolla más con quién o quién golpea más a quién, que visto lo visto, es sólo cuestión de tiempo, no de ganas.
Sorprende aún más que sea una cadena que alardea de... ¿izquierdismo?, ¿progresismo?, ¿independencia? la que haya decidido proseguir, prácticamente en solitario, con este formato de corte tan reaccionario. Habrá quien diga, que los hay, que este tipo de programas es un reflejo de la vida misma (glup) e incluso los hay, la ignorancia es atrevida, que mantienen que son un monumento a la libertad de expresión (glup glup); otros, un tanto más cautos, defienden la cosa como un espectáculo en el que nada es lo que parece o sí, pero cuyo fin último es el de entretener y que más daño moral provocan las noticias sobre las guerras (recontraglup). La demagogia traza senderos insondables.
Se debe entender, pues, que como en el mundo hay guerras, malos tratos, enfermedades, desigualdades enormes, catástrofes de todo tipo... supone un acto cuasi heroico contribuir aún más al caos, a la depre general, y a la mala milk con la perversión definitiva de las audiencias. O, que como hay que entretener e informar, lo mismo da el Pasapalabras, La noche de Fuentes y compañía, los documentales del National Geographic, El guiñol, Siete días siete noches o los telediarios que la retahíla de amenazas, mal gusto, incivismo, violencia y desprecio absoluto hacia los valores básicos del ser humano que algunos se empeñan en cocinar y otros muchos, aún, en devorar.
Si Gran Hermano o La Casa de tu vida son el reflejo de lo que somos, de cómo somos, el verdadero servicio de una cadena de televisión comprometida con el progreso y la libertad debería ser el de articular espacios que contribuyeran a la reeducación colectiva y al fomento de las relaciones y la libertad. Lo demás son pamplinas o excusas interesadas para mantener un negocio multimillonario.
A uno siempre le queda la posibilidad de no encender la tele o de ignorar algunos canales. Es decir, de ejercer o restringir su libertad, según se mire. Cierto. Pero también le sigue quedando la posibilidad de ver, reflexionar y opinar de cuando en cuando. Si no es mucho pedir, claro. Y a leer, que son dos días.
Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
martes 3 de mayo de 2004
04/05/2004 04:02 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes Hay 1 comentario.

01/05/2004

Primero de Mayo

Mayo.jpgMis imágenes del Primero de Mayo son las de la película Novecento, su cartel anunciador y las de los trágicos sucesos de 1886 que conmovieron al mundo desde el mismo corazón del capital, Chicago especialmente, Nueva York, Kentucky, Detroit... Estados Unidos se tambaleaba por el empuje desesperado de una clase obrera que soñó primero, suplicó después y exigía finalmente, mire usted qué atrevimiento cómo está el servicio, la jornada laboral de ocho horas. El resto es bien sabido (creo), represión brutal, asesinatos y ejecución de los líderes sindicales.
Hoy ya casi nadie se acuerda de aquello (creo) y el Primero de Mayo ha pasado a ser una efeméride más dentro del abultado catalogo de Días de Algo que inundan el santoral laico de nuestro calendario anual. Sé que las comparaciones son odiosas y que lo mío puede no ser más que desvaríos románticos (que me perdonen en ICAN), pero hombre y mujer, entre la toma de las calles para clamar por mejoras directas para la masa de desposeídos y los asaderos post manifestación, no hay color; entre el sacrificio de la propia vida en aras de unos ideales y la majadería recurrente de pedir la dimisión del responsable de Empleo de turno desde los micrófonos de una emisora de radio, quieran que no, media un abismo también.
Vale, las condiciones son otras y la vieja estructura de clases se ha difuminado (dicen) al igual que las ideologías, el humo del tabaco en los bares, el Tenerife o la UD. Vale, que las condiciones laborales no son las que eran y que los medios para combatir las injusticias han variado. Vale, que los sindicatos han dejado de ser aquellas células semiclandestinas y sudorosas perseguidas hasta la tumba o la prisión para pasar a formar parte del entramado legal del Estado con sus cuotas de cariño, elegancia, sueldo y subvención. Vale, que cada dos años más o menos nos montamos una huelguita general para darle a tu cuerpo alegría Macarena. Pero vale también que sufrimos una suerte de verticalismo sindical asimétrico de una esterilidad manifiesta que parece más preocupado en influir en el color político de las instituciones, en más o menos evidente connivencia con algunos partidos, y en alcanzar espacios de poder en las empresas que en afrontar de manera directa, clara y contundente los múltiples males (en cantidad y en menoscabo de calidad) que afectan a quienes, en términos puramente marxistas para no liarnos, no son poseedores de los medios de producción. Es decir los que aportan la fuerza del trabajo. Es decir los asalariados.
No es mi intención, desde luego, incitar a una revolución decimonónica de pim pam pum y barricada ni tampoco realizar una crítica acerada contra el conjunto del sindicalismo que, por otra parte, ha demostrado una notable preocupación y entrega en asuntos tan graves como el paro, la siniestralidad laboral, la precariedad del empleo, el mobbing o el acoso sexual y que tan importante papel ha jugado en la mejora de las condiciones del trabajador en la transición democrática. Se trata, más bien, de invitar a la reflexión sobre el papel de los sindicatos en una sociedad cada vez más globalizada y en la que la riqueza se concentra, de forma cada vez más alarmante, en poder de unos pocos en detrimento del resto.
La paz social, como cualquier otra, debe ser tutelada por quienes ostentan la representación de quien carece de voz. Cualquier otra actitud podría conducir a una fisura social de consecuencias impredecibles. Si de algo nos deben servir los ejemplos de Novecento y de Chicago es para corregir los errores que los sustentaron. No sólo de declaraciones públicas y comités de empresa vive el hombre. Si la miseria no encuentra salida, se vuelve metralla de la convulsión social.
Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
sábado, 1 de mayo de 2004
01/05/2004 00:30 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes Hay 1 comentario.

30/04/2004

El huevo, la gallina...

huevo.jpgHay días que no me aclaro. Especialmente ésos en los que se celebra debate parlamentario en San Jerónimo, esa Carrera que, dicen, es la que más salidas tiene en España. ¿De qué trataba la sesión del pasado martes? Hoy yo también soy Ronaldo: “No lou sé”. Los socialistas parecían convencidos de que la reunión giraba en torno a la aprobación de la retirada de las tropas españolas presentes en Irak. Los populares, en cambio, dirigían toda su argumentación hacia la legitimidad del nuevo Gobierno para haber tomado la decisión sin someterla al beneplácito de la Cámara Baja. Para el resto de los partidos con representación en el Parlamento, aplíquese la sentencia del futbolista brasileño, pero en versión semipija: ni flowers.
He dejado pasar unos días por ver si era cosa mía, porque un mal martes puede tenerlo cualquiera y no tiene uno por qué andar siempre igual de despierto, atento o receptivo. Pero no. A medida que avanzo, retrocedo. Y eso me empieza a inquietar, porque tampoco es la de quien suscribe vocación de cangrejo.
El primer gran choque entre Gobierno y oposición tras la investidura de Zapatero quedó en poco menos que nada. Si ya el debate se presentaba descafeinado por el paripé que suponía someter a criterio de sus señorías una decisión ya tomada y por el apoyo manifiesto de la mayoría a la postura de ZP, la torpeza del PP al derivarlo hacia aspectos puramente formales acabó por desintegrarlo. Decididas ambas partes a no entrar en los fondos, el asunto degeneró en cuestión de formas. Pero como en el fondo de las formas tampoco había acuerdo, pues se rompieron los fondos y las formas y lo que hubiera que romper. Pues no son nadie Zapatero Presidente y Mariano Oposición cuando se ponen guiñoles. Chopito y Chaporro, vamos, ¿cómo están ustedes?, bien.
La cosa estaba en ver quién era huevo y quién gallina. El planteamiento de ZP era claro y dos piedras: la retirada de Irak era indispensable para corregir la participación española en una guerra ilegal, la inmensa mayoría de la población y del arco parlamentario la apoyaban y se trataba de un desastre heredado del gobierno del PP; así que daba exactamente igual que se sometiera tal decisión al Parlamento, que es lo que además hacía en esos momentos, y el PP mejor haría en callar porque, a fin de cuentas, fue quien nos metió en la guerra sin consultar ni escuchar la voluntad popular. El de Rajoy no le iba a la zaga y dos piedras más: la resolución socialista carecía de legitimidad porque se había saltado el Parlamento, marcharse de Irak era una cobardía y un grave riesgo para nuestra posición internacional, el resto de los grupos de la Cámara eran muy malitos porque no hacían sino meterse con ellos y el reglamento del Congreso se estaba aplicando fatal. El huevo, la gallina y hasta el gallo, pues, confundidos en uno como en ese otro misterio de la Santísima Trinidad.
Hay quien dice que de lo que uno acusaba al otro era justamente de lo que adolecía, como advierten esos majaderos proverbios chinos de la felicidad. Dicen que el PP pecó al meternos en la guerra de forma arbitraria y que ahora el PSOE hace exactamente lo mismo, pero al revés. El fin, los medios, la democracia y todas esas cosas. ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? ¿El gallo? ¿El Big Bang? No lou sé.
Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
viernes 30 de abril de 2004
30/04/2004 00:27 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes Hay 2 comentarios.

29/04/2004

El 'scalextric'

scalextric.jpgDe pequeños, todos los de mi generación soñábamos con uno. El Scalextric. Una gran pista de carreras, ampliable y amoldable sobre la que lanzar los bólidos de nuestra imaginación y convertirnos en Fittipladi, Niki Lauda, Jimmy Clark y compañía. A muchos los sueños se les hicieron realidad alguna de las mañanas de 6 de enero de aquellos últimos años del franquismo. A los grancanarios en general, pequeños y grandes, ricos y pobres, amantes o no del mundo del motor, el regalo nos llegó en formato de macroproyecto urbanístico que venía a rematar el progresivo cerco al que se venía sometiendo al emblemático barranco de Guiniguada. Casi de la noche a la mañana, el cauce se tornó asfalto y el casco histórico de la ciudad se vio coronado por un lío de vías yuxtapuestas, un nudo, a decir de los arquitectos, que lejos de ahogar o maniatar venía a dar fluidez al por entonces ya considerable volumen de tráfico de la capital grancanaria. El escalestri, vamos, de toda la vida.
La ciudad se lanzaba a la modernidad en aquellos tiempos del boom y tente tieso, en los que tan poco importaban la ecología, el desarrollo sostenible, la biodiversidad y todos esos valores de crecimiento armónico y respetuoso con el entorno que hoy resultan indispensables. Es más, de la existencia de esos términos nadie tenía repajolera idea. Así que figúrese usted de su contenido. La ciudad crecía, la isla crecía, el Archipiélago crecía. Crecía todo menos la planificación razonada y las previsiones de futuro, y mucho menos la conciencia sobre la defensa de nuestro patrimonio, fuera éste artístico o natural. Nada.
Tres décadas después, al scalextric se le han fundido los cables y sus días de gloria se acercan al final. El proyecto de recuperación urbanística del ámbito del Guiniguada incluye su demolición y la puesta en marcha de un plan que, al menos sobre el papel, tiene como principal objetivo reconciliar a la ciudad con su propia memoria y devolverle un espacio que yace ahora sepultado bajo capas de alquitrán, cemento y hormigón. PePa Luzardo ha dado el pistoletazo de salida y el municipio se apresta a sufrir en un futuro no muy lejano otra de esas ejecuciones que sistemáticamente paralizan y enturbian el normal devenir de la comunidad. En una ciudad levantada a golpe de arrebato e improvisación, las construcciones y demoliciones, los cortes, los desvíos y los atascos están a la orden del día. Pero, desde luego, si alguno de estos trastornos con los que nos obsequia de cuando en cuando la autoridad competente (en la mayoría de los casos es un decir) está justificado, éste es uno de ellos.
En un momento en el que la opinión pública y las instituciones debaten el modelo de desarrollo para el frente marítimo de la capital, con rascacielos, centros comerciales, diques y concursos abiertos y restringidos como telón de fondo, la puesta en marcha, siquiera sea a escala burocrática aún, del proyecto de recuperación del barranco que unía y separaba a la vez los barrios de Vegueta y Triana supone una bocanada de aire fresco.
Pero, desde luego, lo que no sería de recibo es que desvistiéramos un santo para vestir otro. Es decir, el modelo que promueven Ayuntamiento y Cabildo para el casco histórico debe ser extensible a toda la ciudad dentro de un diseño global armónico y sistematizado. Ya es hora de corregir viejos errores históricos y ponerse manos a la obra en la reconversión y desarrollo de esa ciudad de futuro, de todos y para todos, que demanda la ciudadanía. Lo que no quieras para Vegueta no se lo impongas al Puerto. Con el derribo del scalextric deben desaparecer también las maneras, los caprichos y las visiones iluminadas que tantos disgustos nos han ocasionado.
Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
jueves 29 de abril de 2004
29/04/2004 16:04 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes No hay comentarios. Comentar.

27/04/2004

Camino Soria

Camino.jpgComo el desengañado protagonista de la conocida canción de Gabinete Caligari, la Unión Deportiva Las Palmas ha puesto rumbo a Soria, José Manuel, (“olvidando traiciones y demás, en busca de la gloria que no sentí jamás”). Bien es cierto que no se trata de un despecho estrictamente romántico éste de Manuel García Navarro y compañía, pero sí que lo aparenta, al menos, en su calidad de desesperado. El amor, que viene a ser el club, se le va de las manos sin que hasta ahora haya encontrado calor o consuelo –institucional, se comprende, porque lo que es la afición, tercer vértice de este triángulo del desamor, ha puesto ya demasiado y más por mantener viva la débil llama que alumbra este romance–.
García Navarro lo tiene claro: cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana. Y no está él para ejercer de Tinguaro o Guajara que se arroje al vacío en estos tiempos que corren, tan fértiles y llenos de oportunidades, tan neocapitalistas y neoliberales, tan Neos, en definitiva, que eso igual le gusta más. Si ha de seguir la estela de algún héroe de leyenda, que sea la del mesías de Matrix, cabezota, luchador y llamado a transformar por sí solo en posible lo que a todos resulta surreal.
La UD va camino Soria pero vía Geneto, es decir la vieja historia del pelotazo urbanístico pero en versión cuasi secreta y actualizada. No está mal como huida hacia adelante para una entidad que se difumina como la niebla, progresiva, queda e imperceptiblemente. El presidente del Cabildo, tan reacio siempre a ir más allá de un Pío Pío más o menos apasionado, parece haber encajado la propuesta con cierto interés y se ha mostrado incluso dispuesto a colaborar. Ya es primavera en la corporación insular. Lo cual no es de extrañar si tenemos en cuenta que el invierno popular parece haber comenzado a remitir también en asuntos hasta ahora tan intocables como la policía autonómica. Sea por un repentino ataque de amor a los colores, por una revisión de planteamientos o, simplemente, por no dejarle el campo libre a un Partido Socialista que ha decidido tomar la iniciativa en la salvación del club, lo cierto es que la actitud de Soria, José Manuel, (allá donde se cruzan los caminos) proyecta un tenue haz de luz sobre el destino de un equipo abocado no sólo al descenso, sino a su inminente desaparición. Todo esto, a costa de dejar con los edictos al aire a su alcaldesa consorte, Pepa Luzardo, que en un intento de ser más pepista que el PePe, negó la pasada semana el agua y la sal a los consejeros amarillos, por esas naderías de las empresas privadas, las malas gestiones y los dineros de todos que no se pueden malgastar.
García Navarro une así su destino al de Pérez Ascanio, y el de la UD al del Club Deportivo Tenerife. Porque, si para algo han de servir la región, las uniones y los hermanamientos, que sea cuanto menos para intercambiar fórmulas que ayuden a ese gran proyecto común que es el de ir tirando. Pero el presidente de la UD se enfrenta, además de a una crítica situación deportiva, la quiebra empresarial y la indiferencia institucional, a una grave fisura accionarial que quedó reflejada en el fracaso de la reunión convocada para el pasado lunes. Ninguno de los cuarenta accionistas mayoritarios invitados acudió a la cita, un claro revés para la imagen de cohesión interna de la entidad y, por ende, a su capacidad negociadora con terceros.
La UD va camino Soria al paso acelerado que marca la pervivencia. Es un momento igual de bueno o malo que cualquier otro para la reflexión. Porque cuando la pasión mengua, uno casi nunca está dispuesto a reconocer su cuota de responsabilidad. El futuro, en cualquier caso y si lo hay, deberá regirse por la transparencia y el rigor. Y por el examen de conciencia. Ya lo cantaba Jaime Urrutia, citando a Bécquer y a Machado: “El olvido del amor se cura en soledad”. Depende.
Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
miércoles 28 de abril de 2004
27/04/2004 14:03 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes Hay 2 comentarios.

Acerca del diálogo

Acerca2.jpgDialogar y pleitear han sido desde siempre verbos de conjugación estratégica. Antagónicos y, por ende, inseparables, suponen los ejes básicos de toda relación humana, desde la cercana cotidianidad del entorno familiar a los complejos mecanismos impersonales de la alta diplomacia. Denotan igualmente actitud. Se es dialogante o pleitista, se da oportunidad al debate o se apuesta por la intransigencia, se negocia o se pelea. Mas, lejos de constituir valores absolutos, ambos conceptos se complementan y no sólo es posible pasar del uno al otro según los intereses y las circunstancias, sino que en la mayor parte de las ocasiones se entremezclan en recetas de variable proporción para alcanzar el objetivo predeterminado. De esto se sabe mucho en política, que dicen no es otra cosa que el arte de la guerra más o menos dialogada.
Zapatero ha hecho del diálogo su principal herramienta de trabajo y su mejor cartel publicitario. Quienes lo conocen aseguran que, más allá de la estrategia, dialogar es para él un término que se conjuga en clave de convicción personal. Es decir, que al igual que en el misterio bíblico mariano, el verbo se ha hecho carne en ZP para habitar entre nosotros. El Angelus de la democracia señala el mediodía del consenso, y redoblan las campanas de Barcelona a Rabat, de Bagdad a Guernica, de Berlín a París. En Washington también doblan lo suyo, aunque Bush, tal como Hemingway en su memorable relato, anda aún preguntándose por quién, cómo, cuándo, dónde y, sobre todo, por qué.
Las ventajas del uso de la palabra, en tono amable de forma preferente, son indudables. De entrada, relaja sobremanera. Y eso, en un mundo como en el que vivimos, es ya de por sí argumento suficiente para aceptarlo casi sin más. Segundo, predispone al interlocutor o parte contraria a esforzarse por buscar líneas de entendimiento. Y tercero, cualquier logro en este sentido es siempre más duradero y disfrutable que el obtenido a través de la disputa o la violencia, pues es sabido que ésta se engendra a sí misma en un espiral cuyo fin es imposible de determinar.
Ahora bien, como, tanto para dialogar como para pleitear, hace falta más de un individuo (ya se sabe que dos no conversan si uno no quiere, salvo casos de iluminación o esquizofrenia avanzada), el reto que tiene ante sí el nuevo presidente de todas las Españas es el de lograr transmitir a sus interlocutores la idoneidad de un talante negociador compartido para resolver los principales problemas que arrastra el país dentro y fuera de sus fronteras. Por ahora, la apuesta de ZP ha dado algunos frutos estimables, si bien todos ellos dentro del plano primigenio de la relajación y la declaración de intenciones. El apoyo preventivo, si se me permite la expresión, de los partidos de izquierda y nacionalistas, así como el acercamiento a Marruecos no son más que un esbozo del trayecto que el Gobierno debe recorrer en los próximos cuatro años. Para ello deberá echar mano de toda la ingeniería política que el entorno socialista sea capaz de generar. Asuntos como el terrorismo, en cualquiera de sus variantes, la posición española en Europa, las relaciones con EEUU, la inmigración, y la retahíla de problemas domésticos (paro, vivienda, educación...) no son en absoluto baladíes.
Dialogadores, conversadores, tertulianos y negociadores han abundado en estas casi tres décadas de democracia. Recordemos sin salir del entorno presidencial a Adolfo Suárez y a los Felipe González y José María Aznar de sus primeros años de gobierno. Todos acabaron sucumbiendo a la tentación del ordeno y mando. Falta ver qué actitud tomará Zapatero cuando llegue el momento, que llegará, de que alguno de sus interlocutores opte más por ser el uno que invite al pleito, antes que el dos que acceda al diálogo.
Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
martes 27 de abril de 2004
27/04/2004 16:05 Enlace permanente. Tema: Mangas Verdes Hay 2 comentarios.




Temas



Archivos

Enlaces

Mangas Verdes

Una ñ bajo la manga

Vergüenza de género

Prensa convencional

Prensa digital

Recursos

Radio on line

Agencias

Universo blog

Estadísticas

  • http://www.nedstatbasic.net/stats?ACyyYQHHvnaAn6LZqI6aXHZcvVaA

Proyecto Isla

  • http://www.proyectoisla.com
  • http://www.proyectoisla.com/mangasverdes/index.php
  • http://www.proyectoisla.com/darksite/index.php
  • http://www.proyectoisla.com/utilygratis/index.php
  • http://www.proyectoisla.com/archiblog/sol/
  • http://www.proyectoisla.com/tdn/index.php

 

 
Mangas Verdes | Mangas Verdes
Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras, y Evento Blog España. Vota en los Premios Bitacoras.com [Blog Oficial en LaInformacion.com]